
Infancia y origen del apodo
Calígulo nació el 31 de agosto del año 12 d.C. en Antium (hoy Anzio, Italia), hijo menor del célebre general Germánico y de Agripina la Mayor, nieta favorita de Augusto. Desde pequeño acompañó a su familia a los campamentos militares de la Germania. Su madre, Agripina, le vestía con una pequeña armadura y le ponía las caligae –sandalias de cuero usadas por los soldados–, de ahí el diminutivo que lo acompañaría toda la vida: Calígulo ("pequeña bota").
Los años en Capri
Tras la muerte sospechosa de Germánico en Antioquía, el emperador Tiberio tomó la custodia de Calígulo y lo confinó en la isla de Capri, donde permaneció casi seis años bajo la sombra del tirano. Allí aprendió a controlar sus emociones en público, pero en la intimidad alimentó una creciente sed de violencia: combates de gladiadores, ejecuciones públicas y excesos sexuales se convirtieron en su entretenimiento favorito.
Ascenso al trono
En marzo del 37 d.C., tras la muerte de Tiberio, la guardia pretoriana proclamó a Calígulo emperador. Su llegada al poder fue recibida con entusiasmo por el pueblo, el Senado y el ejército, que aún recordaban al joven con las caligae. Los primeros meses mostró moderación y generosidad, pero pronto surgieron la megalomanía y la paranoia.
Una divinidad en la tierra
Influenciado por la propaganda de su madre y por la cultura oriental, Calígulo quiso erigirse como un ser igual a los dioses. Ordenó que el Templo de Cástor y Pólux en el Foro se convirtiera en una extensión de su palacio y se hacía recibir al pueblo bajo el título de Júpiter. A veces aparecía vestido de Júpiter o de Venus, e incluso portaba la armadura de Alejandro Magno, tomándola como símbolo de su supuesta divinidad.
Excentricidades y humillaciones al Senado
Para desprestigiar a la aristocracia, prohibió a los descendientes de Pompeyo usar el sobrenombre "Gran" y obligó a varios senadores a servirle como sirvientes durante sus banquetes. Su obsesión por su caballo Incitatus llegó al extremo de encargarle un establo de mármol, una mangería de marfil y, según la tradición, considerar nombrarlo cónsul.
Violencia institucionalizada
Calígulo persiguió a los senadores de forma personal: los hacía presentarse a su mesa como esclavos, los degradaba de sus cargos por nimiedades o los ejecutaba sin juicio. En una ocasión, un cuestor sospechoso de conspirar fue azotado hasta la muerte frente a los ojos del emperador. También ordenó que el toldo del anfiteatro se cerrara bajo el sol, obligando a los espectadores a permanecer sin poder abandonar sus asientos.
Relaciones familiares y locura final
Su única aliada fue su hermana menor Drusila, a quien trató como si fuera su esposa y a quien concedió honores reales. La muerte prematura de Drusila a los 22 años profundizó su desvarío; decretó lutos nacionales y se sumergió en juegos de azar, violaciones y asesinatos. Finalmente, en el año 41 d.C., la guardia pretoriana, liderada por los prefectos Casio Cherea y Cornelio Sabino, lo asesinó durante los Juegos del Palatino.
Legado y fuentes
Los relatos de Suetonio y de historiadores posteriores describen a Calígulo como un tirano psicópata, cuya combinación de megalomanía, perversión y paranoia lo llevó a una de las reignas más breves y sangrientas de Roma.
Bibliografía
Calígulo, por Pierre Renucci, Perrin, 2011.
Vidas de los doce césares, por Suetonio, Flammarion, 2008.
El César descalzo, por Cristina Rodríguez, Flammarion, 2002.