Historia antigua

El Minotauro: el monstruo del laberinto

El Minotauro: el monstruo del laberinto

Theseus luchando contra el Minotauro. Por Etienne‑Jules Ramey, 1821‑1827. Jardín de las Tullerías, París • ISTOCKPHOTO

Pasífae, una pasión impuesta

«Yo, que engendré a este monstruo sin ser culpable», lamenta Pasífae en el Cretenses de Eurípides (c. 430 a.C.). La causa de su tragedia es Poseidón, que le infunde un deseo incontrolable por un toro, y Minos, rey de Creta, que ofende al dios y, después, la culpa a ella.

Según la tradición, Poseidón, en venganza por el sacrificio que Minos le negó, hace que la reina se enamore del toro que apareció en la costa. Pasífae recurre a Dédalo, el hábil artesano ateniense exiliado, quien construye una vaca de madera recubierta de piel real. La reina se introduce en ella, se aparea con el toro y da a luz al Minotauro, llamado Asterión por Apolodoro.

El laberinto de Dédalo

En la Creta minoica (II milenio a.C.) el toro era un símbolo central; los frescos muestran a jóvenes saltando entre sus cuernos, una práctica conocida como taurokathapsis. Dédalo, a pedido de Minos, erige un laberinto de pasillos tortuosos donde encierra al monstruo. Algunos arqueólogos relacionan este laberinto con la compleja arquitectura del palacio de Cnosos.

La plaga que asoló a Atenas

Según Diodoro y Apolodoro, la muerte del hijo de Minos, Andrógues, a manos de Egéa, rey de Atenas, desata una guerra y una sequía. El oráculo de Apolo exige un tributo: cada nueve años, siete jóvenes y siete doncellas deben ser enviados al Minotauro.

En la tercera entrega, Teseo se ofrece como voluntario. Ariadna, hija de Minos, se enamora de él y le entrega un ovillo de hilo que le da Dédalo. Con él, Teseo encuentra la salida del laberinto tras matar al Minotauro.

El héroe civilizador

La derrota del Minotauro sitúa a Teseo entre los héroes que purgan al mundo de monstruos, como Heracles. El mito también marca su paso a la madurez: debía izar velas blancas al regresar a Atenas como señal de victoria, pero, al olvidar la promesa, regresó con velas negras, provocando la muerte de su padre Egéa.

El cereal sagrado

En la religión ateniense, Teseo es protector de la juventud. Dos festividades recuerdan su hazaña: los Pyanepsia, donde se consume una papilla que recrea la comida que los jóvenes salvados del Minotauro compartirían, y la Oschophoria, desfile en el que dos niños se visten de niñas, aludiendo al intercambio de prisioneros que Teseo realizó.

Durante el período clásico, Teseo también se asocia con la thalassocracia ateniense, presentándose como hijo de Poseidón.

Un mito cuestionado

En el siglo IV a.C., Palaifato, autor de Historias increíbles, critica la plausibilidad del Minotauro, señalando que los cruces entre especies no existen. Propone una versión alternativa: Minos, enfermo, es curado por Procris; Pasífae se enamora de Tauros, un joven amigo del rey, y de su unión nace el Minotauro, criado por pastores y finalmente asesinado por Teseo.

El relato de Jorge Luis Borges, La casa de Asterión (1947), ofrece la perspectiva del propio Minotauro, describiendo su soledad en el laberinto y anticipando la llegada de un redentor.

Curiosidades

Los cretenses y el salto del toro
Las excavaciones de Arthur Evans en Knossos revelaron frescos que representan la taurokathapsis, una acrobacia que consistía en saltar sobre el lomo de un toro.

Ariadna, la traidora enamorada
Ariadna ayuda a Teseo y luego es abandonada en Naxos; su destino varía entre la muerte y el rescate por Dionisio.

El Minotauro en la Edad Media
El símbolo del laberinto se cristianiza en los pavimentos de catedrales como Chartres y Amiens, mientras que la figura del Minotauro aparece en manuscritos y obras renacentistas.