Hammurabi, rey de Babilonia
Hammurabi, en acadio Khammurabi y en amorreo Ammurapi —“Ammu sana”—, fue el sexto monarca de la dinastía I de Babilonia.
Unificación y Código de leyes
Es recordado por haber unificado la Baja Mesopotamia y, sobre todo, por haber promulgado el Código de Hammurabi, uno de los primeros conjuntos de leyes escritos de la historia. El código incorpora un principio sorprendente para su época: “la ley debe ser conocida por todos y cada persona tiene el deber de conocerla”.
Religión y propaganda
Para legitimar su dominio, Hammurabi eligió a Marduk como dios principal del imperio y, en su nombre, exigió tributos a las ciudades sometidas.
Obras públicas y desarrollo
Los primeros años de su reinado fueron pacíficos. El rey impulsó obras públicas: reforzó los muros defensivos de Babilonia, restauró templos y excavó una extensa red de canales. El canal más importante garantizaba el riego desde Nippur hasta Eridu y recibió el nombre de “Abundancia de Hammurabi”.
Política expansionista
Una política agresiva le permitió a Babilonia dominar todo el valle del Tigris y gran parte del valle del Eúfrates. En el séptimo año de su reinado conquistó al sur las ciudades de Uruk e Isin, entonces bajo el control del rey de Larsa. Posteriormente dirigió sus campañas al noroeste y al este, donde se encontraban reinos muy poderosos.
El objetivo de esta expansión era eliminar posibles rivales fuera de sus fronteras y reducir el poder de las ciudades‑estado, fuentes constantes de disputas y guerras en la región mesopotámica.
Unificación política y cultural
Gracias a una combinación de diplomacia y estrategia militar, Hammurabi buscó una unificación política de los diversos pueblos de Mesopotamia, llegando incluso a las tribus del desierto y reforzando la componente semítica del estado.