Un examen médico exhaustivo de los restos de una momia egipcia ha permitido un hallazgo sorprendente y sin precedentes: la persona envuelta en el sarcófago sufrió un derrame cerebral.
El descubrimiento
En la necrópolis de Dra ‘Abu el‑Naga, en la ribera occidental del Nilo, cerca de Tebas, un equipo internacional formado por investigadores de la Universidad de New Jersey (EE. UU.), la Universidad de Alcalá (España) y la Universidad Americana de El Cairo encontró pruebas sólidas de que la momia había sido víctima de un ictus.

Una víctima sin precedentes
Este es un hallazgo notable, ya que nunca antes se había identificado daño por derrame cerebral en un esqueleto antiguo, ni en Egipto ni en ninguna otra civilización. Un estudio de 2017 había señalado a un sacerdote italiano del siglo XVIII, Don Giovanni Arcangeli, como el caso más antiguo conocido; ahora la momia egipcia supera ese registro por más de dos milenios.
Perfil de la víctima
Se trata de una mujer de entre 25 y 40 años que vivió hace aproximadamente 2 700 años, durante la XXV dinastía de los gobernantes nubios del Reino de Kush.

Evidencias anatómicas
Las deformaciones óseas revelaron la historia del ictus: los hombros se contraen y la cabeza se inclina hacia abajo, como si una fuerza la empujara en esa dirección. El brazo derecho permanece extendido a lo largo del cuerpo, mientras que el izquierdo está flexionado en el codo, con el antebrazo sobre el pecho y la mano en posición de hiperflexión. Las piernas aparecen rectas y juntas, aunque el pie izquierdo muestra una ligera torsión, patrones típicos en pacientes modernos de accidente cerebrovascular.
Interpretación de los hallazgos
Durante el proceso de momificación, los embalsamadores intentaron corregir la posición de la cabeza y el pecho colocando unas varillas detrás de la espalda. Además, se encontró una especie de bastón con forma de muleta junto al cuerpo, lo que sugiere que la mujer necesitaba apoyo para caminar tras el ictus.
La presencia de estas varillas podría replantear la interpretación de objetos similares hallados en tumbas de la región, que tradicionalmente se atribuían a creencias religiosas; este estudio propone una finalidad médica.
Según la egiptóloga y coautora del estudio, Salima Ikram, de la Universidad Americana de El Cairo, “esta es la primera evidencia de un ictus isquémico en una persona del Antiguo Egipto. La mujer sufrió el derrame en su juventud, quedó parcialmente discapacitada, pero el cuidado cercano de su familia y amigos le permitió sobrevivir”.