Historia antigua

Bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki: la historia de los ataques nucleares

El 6 y el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó dos bombas nucleares sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, los únicos ataques de este tipo contra objetivos humanos hasta la fecha.

Se estiman unas 140 000 víctimas mortales en Hiroshima y 74 000 en Nagasaki. Las bombas "Little Boy" (Hiroshima) y "Fat Man" (Nagasaki) forzaron la rendición japonesa el 14 de agosto de 1945, oficializada el 2 de septiembre del mismo año.

Los bombardeos arrasaron ambas ciudades y pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial (1939‑1945). Con ellos, EE. UU. envió al mundo un mensaje sobre el poder destructivo de su tecnología bélica.

En los años siguientes, otras naciones iniciaron sus propios programas nucleares, lo que condujo a la amenaza de un ataque nuclear aún más potente durante la Guerra Fría.

¿Qué motivó a Estados Unidos a atacar Japón?

EE. UU. entró en la Segunda Guerra Mundial en 1941, después del ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre.

Hasta entonces, el país se había mantenido neutral y comerciaba con los Aliados (principalmente Francia e Inglaterra). Las crecientes tensiones diplomáticas con Japón, que ya había invadido China, Indochina francesa y Filipinas (territorio bajo control estadounidense), llevaron a EE. UU. a imponer un embargo comercial que prohibía la venta de materias estratégicas.

La ofensiva japonesa a Pearl Harbor, sin una declaración formal de guerra, fue el desencadenante que obligó a EE. UU. a entrar en el conflicto. Tras una serie de victorias japonesas, la balanza empezó a inclinarse a favor de los Aliados, y Japón se vio cada vez más debilitado económica y militarmente.

Bombas nucleares

Proyecto Manhattan

Las bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron el resultado del Proyecto Manhattan, un programa ultra‑secreto que reunió a los científicos más destacados con el objetivo de desarrollar armas nucleares.

Estados Unidos temía que la Alemania nazi produjera primero este tipo de armamento. Albert Einstein y Leó Szilárd alertaron al presidente Franklin D. Roosevelt mediante una carta en la que señalaban que los científicos alemanes ya estudiaban la fisión nuclear.

El proyecto se desarrolló bajo la administración de Roosevelt, quien falleció el 12 de abril de 1945. Fue su sucesor, Harry S. Truman, quien autorizó el uso de las bombas.

La primera detonación nuclear del proyecto fue la prueba Trinity, realizada el 16 de julio de 1945 en Nuevo México, pocos meses antes de los bombardeos japoneses.

El 26 de julio de 1945 Truman exigió la rendición de Japón, advirtiendo que, de no hacerlo, el país enfrentaría una “destrucción rápida y absoluta”. Cuando el ultimátum no fue atendido, se tomó la decisión de emplear las armas.

Características de las bombas y cronología de los ataques

La Little Boy, usada en Hiroshima, medía 3 m de largo, 70 cm de diámetro y pesaba 4 toneladas. Su potencia explosiva equivalía a 15 toneladas de TNT.

La Fat Man, lanzada sobre Nagasaki, medía 3,5 m de largo, 1,5 m de diámetro máximo y pesaba 4,5 toneladas; contenía plutonio‑239 y tenía una potencia de 20 toneladas de TNT.

El 6 de agosto de 1945, el bombardero B‑29 Enola Gay, pilotado por Paul Tibbets, lanzó la Little Boy sobre Hiroshima a las 8:15 a.m. La explosión produjo un flash tan intenso que se describió como “un pequeño sol sobre la Tierra”. La temperatura alcanzó los 4 000 °C y el radio de destrucción fue de aproximadamente 4,5 km; la onda de choque se sintió a 60 km de distancia.

Durante tres días se extendieron incendios en la ciudad; cerca del 60 % de Hiroshima quedó arrasado y murieron unas 140 000 personas.

Tras la falta de rendición japonesa, el 9 de agosto de 1945 el mismo modelo de bombardero B‑29, pilotado por Charles Sweeney, intentó atacar la ciudad de Kokura, pero la niebla impidió la visualización del objetivo. El avión se dirigió entonces a Nagasaki y allí detonó la Fat Man a 500 m sobre el suelo.

Aunque la explosión de la Fat Man fue más potente, la topografía de Nagasaki (dos valles profundos) limitó la zona de destrucción; aun así, alrededor del 40 % de la ciudad quedó devastada.

El 14 de agosto de 1945 Japón anunció su rendición; el tratado de paz se firmó el 2 de septiembre a bordo del acorazado estadounidense USS Missouri, en la bahía de Tokio.

Los hibakushas: sobrevivientes y secuelas nucleares

Los sobrevivientes de los bombardeos son conocidos como hibakushas (del japonés “expuestos a la bomba”).

Estos individuos padecieron quemaduras de primer a tercer grado, lesiones oculares, cáncer, alteraciones genéticas y problemas psicológicos. Muchas enfermedades, como tuberculosis, disentería y hepatitis, se manifestaron años después debido a la radiación.

Los hibakushas también enfrentaron discriminación social: les resultaba difícil encontrar empleo, casarse o incluso que sus hijos se casaran, por el temor de que la radiación pudiera transmitirse a las generaciones futuras.

En el medio ambiente se observaron cambios climáticos, aumento sostenido de la radiación ultravioleta solar y variaciones de temperatura en distintas regiones del planeta.

Interpretaciones del ataque estadounidense y el fin de la guerra

Los historiadores debaten las motivaciones detrás de los bombardeos. La versión oficial estadounidense sostiene que fueron necesarios para acortar la guerra y evitar mayores pérdidas humanas.

Sin embargo, algunos investigadores afirman que el objetivo también era demostrar el poder tecnológico de EE. UU. al resto del mundo, especialmente a la Unión Soviética, lo que se evidenció en la posterior carrera espacial de la Guerra Fría.

Acerca de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial (1939‑1945) fue un conflicto armado que involucró a numerosas naciones. Se dividieron en dos grandes bloques: el Eje (Alemania, Italia y Japón) y los Aliados (Reino Unido, Francia, EE. UU., Unión Soviética, entre otros). Brasil formó parte de los Aliados.

Al concluir el conflicto, los Aliados resultaron victoriosos, mientras que los países del Eje perdieron territorios y fueron obligados a pagar reparaciones.

Referencias bibliográficas

RIBEIRO, Jayme. “The ‘Sons of the Bomb’: memory and history between the accounts of survivors of Hiroshima and Nagasaki and the ‘Campaign for the Prohibition of Atomic Bombs’ in Brazil (1950)”. Other Times, Maranhão, vol. 6, n.º 7, julio 2009. Disponible en: https://www.outrostempos.uema.br/index.php/outros_tempos_uema/article/download/192/132/615. Acceso el 5 de septiembre 2022.


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