Introducción
Herodoto relata en Los Nueve Libros de la Historia el origen de una de las obras de ingeniería militar más asombrosas de la Antigüedad: el llamado Canal de Xerxes, también conocido como el Pozo de Acanto. El canal atravesaba el estrecho istmo de la península del Monte Atos, en la región griega de Calcídica, y permitía a la enorme flota persa evitar el peligroso rodeo marítimo que la había azotado en campañas anteriores.
Antecedentes históricos
En 492 a.C., durante la Primera Guerra Persa, el general persa Mardoqueo sufrió una grave derrota cuando una tormenta destruyó gran parte de la flota de Darío I en la zona de Atos. Años después, su hijo Jerjes I, al heredar el trono en 486 a.C., decidió no repetir el error de su padre y planificó una vía que permitiera a sus más de 4.000 barcos (incluidos 1.200 trirremes y 50 pentaconteros) cruzar el istmo sin exponerse al mar abierto.
El proyecto del canal
Jerjes encargó la obra a los ingenieros persas Bubares y Artaquees. El canal debía medir unos 2 km de longitud, 30 m de ancho y 3 m de profundidad, suficiente para que dos trirremes pudieran pasar simultáneamente. El terreno entre los actuales pueblos de Nea Roda y Tripiti se estrechaba hasta formar un estrecho istmo, lo que hacía viable la excavación.
El trabajo se llevó a cabo en tres años, empleando mano de obra forzada proveniente de todas las provincias persas: persas, medos, indios, partos, sirios, egipcios, fenicios, bactrianos, egipcios, babilonios, entre otros. La logística incluyó la construcción de presas temporales en ambos extremos para trabajar en seco, la extracción de tierra en cestas y la fabricación de puentes para facilitar el transporte de materiales.
Construcción y técnicas
Primero se trazó el trazado con cuerdas; luego se partió la piedra en bloques y se retiró la tierra con cestas pasadas de mano en mano mediante escaleras. Los fenicios, expertos navegantes y constructores, dirigieron gran parte de la obra y supervisaron la creación de varios puentes temporales.
Herodoto describe la magnitud del esfuerzo: "Cuando pienso en este canal, veo que Xerxes lo hizo para exhibir su grandeza y dejar un monumento a su poder".
Uso y legado
Una vez terminado, la flota persa cruzó el canal y continuó su marcha hacia Grecia, mientras Jerjes se erguía en el promontorio de Acanto, comparándose con Zeus. Sin embargo, el canal quedó en desuso tras la campaña persa; la falta de mantenimiento provocó su llenado de sedimentos y, con el tiempo, desapareció del conocimiento popular.
Durante siglos su existencia fue objeto de duda. Autores como Tucídides y Demetrio de Scepsia lo mencionaron, pero la evidencia tangible faltó hasta el siglo XIX, cuando exploradores como T. Spratt (1838) y A. Struck (1901) identificaron restos de la excavación.
En 1991, un equipo conjunto de geofísicos griegos y británicos confirmó mediante análisis de sedimentos y técnicas geofísicas que el canal realmente cruzaba la península, validando la crónica de Herodoto. Hoy, el vestigio del canal constituye uno de los pocos monumentos persas que perduran en territorio europeo.
Bibliografía
Los Nueve Libros de la Historia (Herodoto de Halicarnaso); Historia de la Guerra del Peloponeso (Tucídides); Xerxes (Jacob Abbott); El emperador y los ríos. Religión, ingeniería y política en el Imperio romano (Santiago Montero Herrero); Wikipedia.