El término antisemitismo es un sustantivo masculino que designa la hostilidad hacia el pueblo y la cultura judía.
Desde una perspectiva etimológica, “anti‑semitismo” se referiría a todos los hablantes de lenguas semíticas (hebreos, asirios, arameos, fenicios y árabes), descendientes de Sem, el primogénito de Noé.
Por lo tanto, resulta contradictorio calificar a alguien de antisemita por oposición a las lenguas semíticas, pues implicaría estar en contra de su propia raíz lingüística, como ocurre con el antisemitismo árabe. En esos casos, el término más preciso es anti‑sionismo.
En la práctica, el antisemitismo se entiende como la ideología que alimenta el odio y la aversión hacia los aspectos étnicos, sociales y culturales del pueblo judío.
Esta corriente de ideas se ha desarrollado a lo largo de más de dos mil años y tiene implicaciones políticas, sociales, económicas y religiosas.
Por un lado, el antisemitismo religioso se reforzó acusando a los judíos de la muerte de Cristo (deicidio). Por otro, se difundió la creencia de que los judíos se enriquecían mediante la usura, aprovechándose de otras naciones.
En el siglo XIX surgieron teorías raciales que presentaban a los judíos como una “raza inferior”, justificando su supuesta dominación económica y la falta de una nación propia.
Origen del concepto
El vocablo antisemitismo apareció entre 1879 y 1880, cuando el periodista alemán Wilhelm Marr (1819‑1904), fundador de la Liga Antisemita, publicó el libro Zwanglose Antisemitische Hefte.
En esa obra propuso una clasificación “más científica” del término Judenhass, que alude al odio generalizado contra los judíos.
Historia
Ya en la época del Imperio romano los judíos sufrían persecuciones.
El resentimiento contra los judíos se intensificó en la Antigüedad, cuando los cristianos no aceptaban que el judaísmo considerara a Jesús como un simple profeta y culpaban a los hebreos de la muerte del Mesías.
Durante la Edad Media la situación no mejoró: en el siglo XI los judíos fueron atacados en las Cruzadas.
A finales del siglo XIII fueron expulsados de Inglaterra, y al final del XV fueron forzados a la conversión o al exilio en España y Portugal.
Ningún episodio alcanzó la magnitud del Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, que provocó la muerte de millones de judíos.
La creación del Estado de Israel en 1948, cuando el pueblo judío estableció su propio territorio en la región de Palestina, marcó un hito importante.
Sin embargo, los conflictos posteriores con los países árabes han llevado al antisemitismo (o anti‑sionismo) a una nueva fase.
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Holocausto
En 1933 el régimen nazi llegó al poder y suprimió los derechos civiles de los judíos en territorio alemán, utilizándolos como chivo expiatorio.
Adolf Hitler (1889‑1945) los culpó de los males que azotaban al país, alegando que solo buscaban explotar y lucrar.
Como consecuencia, millones de judíos fueron enviados a campos de concentración o asesinados en los guetos. En total, más de 6 millones de judíos murieron en lo que se conoce como el Holocausto.
Conoce la historia de Ana Frank, una de las víctimas más emblemáticas del Holocausto.
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