Historia antigua

El ser humano en la prehistoria

Las primeras etapas de la evolución humana comenzaron hace aproximadamente 7 millones de años en África. En esa época coexistían tres grandes grupos de primates: los chimpancés, los gorilas y los ancestros de los humanos.

Hace tres millones de años, los primeros homínidos ya caminaban erguidos y poseían un cerebro con la mitad del tamaño del actual. Fue hace 2,5 millones de años cuando surgieron los proto‑humanos, los primeros seres humanos conocidos, que empezaron a fabricar herramientas rudimentarias como piedras talladas.

Los investigadores indican que, hace un millón de años, comenzaron las migraciones humanas fuera de África, extendiéndose posteriormente a todo el planeta. Este proceso se completó alrededor del 10 000 a.C., cuando la mayor parte del territorio terrestre estaba habitada.

La evolución permitió al ser humano ganar altura, destreza y mayor capacidad intelectual. Estas características se observan en la transición de Australopithecus a Homo habilis y Homo erectus, este último surgido hace unos 500 000 años.

Hombre de Neandertal

Se pensaba que el hombre moderno, Homo sapiens sapiens, descendía directamente de los neandertales. Estudios recientes demuestran que tanto Homo sapiens como Homo neanderthalensis se originaron a partir de Homo erectus, en África y Europa respectivamente.

Los neandertales fueron los primeros en construir refugios, confeccionar ropa básica para protegerse del clima y desarrollar herramientas de caza. Evidencias de su presencia se han encontrado en África, Europa y Oriente Medio.

Hombre de Cro‑Magnón

El hombre moderno, Homo sapiens sapiens, también conocido como Cro‑Magnón, apareció hace unos 40 000 años. Sus restos se han hallado en Europa y en regiones de Asia como Malasia.

En sus inicios, el Cro‑Magnón utilizaba técnicas de caza y recolección similares a las de los neandertales, pero presentaba diferencias físicas notables: postura completamente erguida, cerebro más grande, nariz más estrecha, mentón pronunciado y una estructura ósea muy parecida a la del ser humano actual.

Con mayor capacidad cognitiva, los Cro‑Magnones se dispersaron por todo el mundo, fundando los primeros asentamientos. Eran cazadores y recolectores nómadas, organizados en pequeños grupos que dependían de la caza de animales y la recolección de frutos.

Al perfeccionar la fabricación de herramientas de piedra y hueso, también desarrollaron técnicas para protegerse del frío, como el uso de pieles de animales como vestimenta. Durante este periodo de glaciaciones, aparecen los primeros indicios de adornos corporales hechos con pieles y huesos.

Con el calentamiento climático, la población humana creció y se intensificaron los desplazamientos geográficos. Alrededor del 7 000 a.C. surgieron los primeros asentamientos permanentes en la región mesopotámica, entre los ríos Tigris y Éufrates.

En estas comunidades sedentarias, los humanos cultivaron alimentos, domesticaron animales, desarrollaron la alfarería, el tejido de lana ovina y los primeros sistemas de comercio, que se expandieron por Oriente Medio, Europa y Asia.

La confección de ropa alcanzó su máximo esplendor en el antiguo Egipto, aunque el uso de pieles de animales siguió siendo importante.

Para profundizar en la evolución humana, consulte los recursos especializados.


Publicación siguiente