Juana de Arco, conocida también como la Doncella de Orleans, es una figura mítica de la historia francesa. Lideró a las tropas del delfín Carlos de Valois y cambió el rumbo de la Guerra de los Cien Años (1337‑1453), que había favorecido a los ingleses y sus aliados burgundios. Tras la liberación de Orleans en 1429 y la coronación de Carlos VII en Reims, Juana impulsó una contraofensiva que aseguró la victoria francesa en las dos décadas siguientes.
| Datos básicos | |
|---|---|
| Nacimiento | c. 1412, Domrémy, Francia |
| Fallecimiento | 30 de mayo de 1431, Rouen, Normandía |
| Apodo | La Doncella de Orleans |
| Canonización | 16 de mayo de 1920 |
Escenario de la irrupción de Juana de Arco
La guerra se complicaba por tres factores simultáneos: la invasión inglesa de territorio francés, la disputa dinástica entre la Casa de Lancaster y los Valois, y la guerra civil entre burgundios (norte) y armagnacos (sur). En 1428 los ingleses controlaban todo el norte del Loira y asediaban Orleans, mientras el delfín Carlos carecía de recursos y ejércitos. En ese contexto crítico, la joven campesina de Lorena emergió como la "luz milagrosa" que Francia necesitaba.
La campesina
Domrémy, al norte de la Meseta, era una aldea dedicada a la ganadería. Juana nació allí en 1412, hija de Jacques Dare y Isabel Romé, y creció junto a sus hermanos Jacques, Pierre y Jean. A los trece años empezó a experimentar visiones que describía como voces celestiales del arcángel Miguel y de varios santos. En primavera de 1428, cuando el duque de Borgoña atacó su aldea, Juana organizó la retirada de los jóvenes del pueblo, mostrando una sorprendente capacidad de mando.
Camino a la corte
Convencida de que debía presentarse ante el delfín, Juana persuadió a su tío Laxart de Burey para que la acompañara a Vancouleurs y, allí, al gobernador Robert de Baudricourt. Dos nobles, Jean de Metz y Bertrand de Poulegny, aceptaron acompañarla. A pesar de la resistencia del canciller Georges de La Tremouille, el delfín finalmente la recibió en Chinon. Tras ser interrogada por eruditos de la Universidad de Poitiers, Juana obtuvo el permiso de vestir "como guerrera" y fue nombrada General‑en‑Jefe, con el duque de Alençon como teniente.
Rompiendo el asedio de Orleans
El general La Hire organizó un campamento de reclutamiento en Blois; Juana estableció su cuartel en Tours, nombró a Edmond Aubrey portador de la bandera y a Louis de Conté secretario. Según la tradición, una voz le reveló la existencia de una espada sagrada detrás del altar de Santa Catalina en Fierbois, supuestamente perteneciente a Carlomagno, aunque nunca la usó en combate.
El 30 de abril de 1429, Juana y sus tropas cruzaron las líneas inglesas y entraron en Orleans, donde el conde de Dunois la recibió con entusiasmo. Tras una serie de ataques a los bastiones ingleses (Saint Loup, Saint Aignan, etc.) la ciudad fue liberada en apenas cuatro días, poniendo fin a un asedio de siete meses.
Tomando Reims y coronación de Carlos VII
Después de la victoria, Juana acompañó al delfín a Reims, a pesar de la oposición de algunos consejeros que temían cruzar territorio burgundio. La campaña por el Loira fue rápida: se capturaron Jargeau, Meung y Baugency; el ejército inglés fue derrotado en Patay. El 17 de julio de 1429, Carlos VII fue coronado en la catedral de Reims con la Sainte Ampoule, la sagrada ampolla de los reyes franceses.
Captura de Juana de Arco
Impulsada por la euforia popular, Juana intentó avanzar hacia París, pero el rey, bajo presión para negociar una tregua, retrasó la ofensiva. El 24 de mayo de 1430, mientras acudía a socorrer a Compiegne, fue derribada de su caballo y capturada por los borgoñones, aliados de los ingleses.
Juicio y martirio
El duque de Borgoña entregó a Juana al obispo Pierre Cauchon a cambio de 10 000 libras de oro. Fue juzgada en un tribunal eclesiástico en Rouen, acusado de herejía y de vestir ropa masculina. A pesar de la falta de defensa y de los claros sesgos políticos, Juana mantuvo una defensa serena y refutó los cargos. El 30 de mayo de 1431 fue quemada en la hoguera de la Place du Vieux-Marché.
Legado
En 1456, el rey Carlos VII solicitó la rehabilitación de Juana, que la Iglesia concedió. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920, convirtiéndose en la santa patrona de Francia.