Introducción
La dinastía helenística que gobernó Macedonia lleva el nombre de Antígono, uno de los diádocos de Alejandro Magno. Tras la muerte de Alejandro, Antígono mantuvo el control de Macedonia y fundó la línea real que se conocería como los antigónidas.
Actitud griega antes de Alejandro Magno
En Atenas y Esparta la percepción de Alejandro difería mucho. Atenas no celebró la victoria en Miletos y ningún poeta cantó sus triunfos. Los atenienses, temerosos de una expansión naval persa, limitaron la ayuda a Alejandro a apenas veinte barcos, bajo la excusa de la neutralidad. Esparta, que nunca se unió a la confederación de Filippo en Corinto, reanudó contactos con el rey persa y, tras la batalla de Issos, se desencadenó la guerra entre Esparta y Antípatro, gobernador macedonio que derrotó a los espartanos en 331 a.C.
Después de la muerte de Alejandro, los griegos se rebelaron junto con los atenienses, pero Antípatro los venció y Demóstenes se suicidó. La muerte de Antípatro provocó una guerra civil en Macedonia; la reina Olimpia participó, pero fue capturada y asesinada por Casandro, hijo de Antípatro. En 310 a.C. Casandro eliminó a Alejandro IV y a Roxana, y más tarde a Alejandro Heracles, dejando sin herederos directos a la dinastía de Felipe II y Alejandro.
Los reyes antigónidas
Antígono Monóftalmos (321‑301 a.C.)
Conocido como "el Cíclope" por haber perdido un ojo, Antígono fundó la dinastía antigónida. Desde la satrapía de Frigia expandió su dominio sobre Lidia, Frigia y Panfilia, y contó con su hijo Demetrio Poliórcetes como co‑gobernante. Sus ambiciones expansionistas lo enfrentaron con Seleuco en el Este, Casandro en Macedonia y Ptolomeo en Egipto, lo que desembocó en la Guerra de los Cuatro Años (305‑301 a.C.). En la decisiva batalla de Ipsus (301 a.C.) fue derrotado y muerto, marcando el fin de sus intentos de reunificar el imperio de Alejandro.
Demetrio I Poliórcetes (307‑283 a.C.)
Hijo de Antígono, Demetrio heredó el título de rey y luchó contra Pirro de Epiro, apoyado por Ptolomeo. Restableció la Liga de Corinto en 302 a.C. y, tras la muerte de Casandro, intentó consolidar su poder en Macedonia, dejando a su hijo Antígono Gonatas al mando de Grecia. Sin embargo, tras varias derrotas frente a Lisímaco y Seléuco, fue capturado y murió en prisión.
Antígono Gonatas (283‑240 a.C.)
Asumió el trono en 283 a.C. y consolidó su dominio tras derrotar a los galos en la batalla de Lisímaco (276 a.C.). En 281‑280 a.C. la muerte de Lisímaco y el asesinato de Seléuco por Ptolomeo Keraunos le permitieron proclamarse rey de Macedonia. Su reinado se caracterizó por la victoria en la Guerra de Cremonides (266‑261 a.C.), que anuló la influencia ateniense y aseguró el control de ciudades clave como Corinto, Atenas y Eubea.
Demetrio II (239‑229 a.C.)
Hijo de Gonatas, su gobierno provocó la ruptura de alianzas: los etólios se unieron a los aqueos contra él, desencadenando la Guerra Demétrica. En 229 a.C. una invasión iliria obligó a nombrar regente a Antígono III Dosón, primo de Demetrio.
Antígono III Dosón (229‑221 a.C.)
Enfrentó rebeliones tessalonias y consolidó la koinón helénica en 224 a.C., modelo de la antigua Liga de Corinto. Murió joven y fue sucedido por su sobrino Felipe V.
Felipe V (221‑179 a.C.)
Su reinado estuvo marcado por la Primera Guerra Macedónica (215‑205 a.C.) contra Roma, que terminó con la Paz de Filipos. Más tarde, la Segunda Guerra Macedónica (200‑197 a.C.) culminó en la derrota en Cinoscéfalos y la pérdida de territorios fuera de Macedonia. Felipe V apoyó la Guerra Aetolia (192‑189 a.C.) y la Guerra de Magnesia (190‑189 a.C.), tras la cual Macedonia quedó subordinada a Roma.
Perseo (179‑168 a.C.)
Último rey antigónida. Tras intentar reforzar alianzas dinásticas, fue derrotado por el cónsul romano Emilio Paulo en la Batalla de Pidna (22 de junio de 168 a.C.), poniendo fin a la monarquía macedonia. Macedonia se dividió en cuatro distritos bajo supervisión romana.
Macedonia helenística
Tras la muerte de Alejandro, la dinastía antigónida transformó a Macedonia en una monarquía helenística, manteniendo sus estructuras sociales tradicionales. El reino se apoyó en su ejército nacional; los mercenarios fueron limitados para evitar interferencias externas. Las ciudades de Pella, Casandro (Thessalonica) y Demetria fueron centros urbanos clave, y la economía se basó en la minería, la agricultura y el comercio marítimo, especialmente con Rodas y Delos.
El ejército
Los reyes controlaban tanto el ejército como la armada. En el mar, la competencia con los ptolomeos llevó al desarrollo de la galera heptéra (siete remeros por banco). En tierra, la famosa falange macedonia, aunque inicialmente flexible bajo Alejandro, se volvió más rígida en los siglos posteriores, lo que contribuyó a su derrota frente a la legión romana en Cynoscephalae (197 a.C.).
La sociedad
Durante el siglo III a.C. la élite macedonia se helenizó por completo: el griego ático sustituyó al dialecto local y los dioses autóctonos fueron reemplazados por el panteón olímpico. La aristocracia poseía extensas latifundios, mientras que pequeños propietarios trabajaban la tierra como arrendatarios libres. El culto a los soberanos se manifestó en la dedicación de santuarios y la inclusión de tribus con los nombres de Antígono y Demetrio.
Conclusión
La dinastía antigónida dejó una huella duradera en la historia de Macedonia: mantuvo la unidad del reino tras la fragmentación del imperio de Alejandro, fomentó la cultura helenística y, a pesar de sus derrotas frente a Roma, influyó en la configuración política y económica del mundo mediterráneo del siglo II a.C.