Al igual que las colonias inglesas en Norteamérica, la colonización francesa tuvo un origen profundamente religioso, motivado por los violentos enfrentamientos entre hugonotes y católicos en Francia durante la segunda mitad del siglo XVI.
La masacre de San Bartolomé en 1572 acabó con la vida de muchos hugonotes. Perseguidos durante décadas, sólo encontraron salida tras el Edicto de Nantes promulgado por Enrique IV en 1598, que les permitió exiliarse.
En 1564 los franceses fundaron el fuerte Caroline (en la zona que hoy ocupa la Florida) con el objetivo de interceptar las flotas españolas cargadas de oro procedentes de La Habana; sin embargo, el conquistador español Pedro Menéndez de Avilés atacó y destruyó el fuerte.
Fundación de las primeras ciudades francesas
A comienzos del siglo XVII, Samuel de Champlain exploró la desembocadura del río San Lorenzo y las costas de Acadia. En 1608 fundó la primera ciudad francesa, Quebec, marcando el inicio de la colonización francesa en América.
Desde la época de Jacques Cartier, el término “Nueva Francia” abarcaba todo el territorio que se extendía desde el lago Ontario hasta la desembocadura del río San Lorenzo. La base económica de estos asentamientos era la caza y el comercio de pieles, abundantes en la fauna de la zona fría.
Exploraciones y población de Canadá
Los comerciantes de pieles fueron seguidos pronto por misiones religiosas, como la de los jesuitas, que a partir de 1625 impulsaron la colonización de Canadá, la gran colonia francesa en Norteamérica.
Para romper el monopolio español‑portugués, los franceses, a través de sus compañías comerciales, ocuparon varias islas de las Antillas Menores (Martinica, Guadalupe, Tortuga, San Bartolomé, María Galante y Santa Lucía) durante la primera mitad del siglo XVII.
En 1673, el conde Luis de Frontenac, gobernador de Nueva Francia, fundó el fuerte Frontenac en el lago Ontario, donde los intereses franco‑británicos se enfrentaron rápidamente.
René‑Robert Cavalier de la Salle exploró desde el norte los territorios del lago Michigan y la actual Illinois; en 1682 llegó a la desembocadura del río Mississippi y, en 1683, reclamó el extenso valle del río en nombre de Luis XIV, nombrándolo Luisiana y fundando la ciudad de San Luis.
A comienzos del siglo XVIII, Antoine de Cadillac fundó la ciudad de Detroit (1701) y, en 1718, se estableció Nueva Orleans en el delta del Mississippi, convirtiéndose en un importante centro cultural y comercial de pieles y algodón.