Durante el reinado de Jacobo I, se poblaron las zonas que hoy forman Maryland, Pensilvania y Virginia. En la segunda mitad del siglo XVI esas áreas sólo habían sido objetivo de incursiones de corsarios como John Hawkins y Francis Drake, que atacaban a España sin un proyecto de colonización. La verdadera colonización comenzó a principios del siglo XVII, gracias a la cooperación entre la Corona y particulares. A finales de 1606 la London Company envió tres barcos a la bahía de Chesapeake; sus tripulantes fundaron el asentamiento de Jamestown en 1607, a unos 30 km del río James. El grupo estuvo liderado por John Smith, quien obtuvo la protección de Pocahontas, hija del jefe Powhatan. En 1612 introdujeron el cultivo del tabaco para hacer rentable la colonia.
Llegada de los primeros peregrinos
En otoño de 1620 un grupo de peregrinos, refugiados en Holanda por la persecución religiosa anglicana, zarpó a bordo del Mayflower y fundó Plymouth en Nueva Inglaterra. Los primeros años fueron duros: carecían de alimentos y herramientas, pero en noviembre de 1621 recibieron un barco con provisiones, lograron una buena cosecha de maíz y, tras cazar pavos y ciervos, organizaron el primer "Thanksgiving" en agradecimiento por la supervivencia, tradición que perdura hasta hoy.
En 1628 llegaron los puritanos de Inglaterra, fundando Boston, Salem y otros pueblos bajo el liderazgo de John Winthrop. Trajeron abundantes provisiones y herramientas, pero también una marcada intolerancia religiosa, reflejo de la situación en Inglaterra.
Colonización católica
Otras colonias, como Connecticut y Rhode Island, fueron iniciadas por personas con una visión tolerante y democrática. En 1632 el rey Carlos I otorgó a Lord Baltimore tierras entre el río Potomac y el paralelo 40, a cambio de dos flechas indias al año; así nació Maryland, nombrada en honor a Henrietta María, esposa del rey. En 1649 su hijo proclamó el "Acta de Tolerancia", una de las primeras leyes de libertad religiosa en América. Más tarde, Carlos II concedió a William Penn, hijo del conquistador de Jamaica, extensiones al sur de Nueva York. Penn fundó Filadelfia, la "ciudad del amor fraternal", garantizando derechos iguales a blancos e indígenas. Este modelo inspiró a pensadores ilustrados como Voltaire y dio nombre a Pensilvania.
Acciones de la Corona inglesa para frenar el avance español
La Corona intervino directamente en la expansión anglosajona. Carlos II (inglés Carlos II) recompensó a sus leales concediéndoles tierras más al sur, denominadas Carolina, en memoria de los hugonotes franceses que intentaron asentarse allí; más tarde, la región se dividió en Carolina del Norte y del Sur.
Para contener el avance español desde Florida y realizar una obra filantrópica, James Oglethorpe destinó tierras al sur del río Savannah a los pobres y endeudados de Inglaterra. El rey Jorge II le otorgó esas tierras bajo el nombre de Georgia. Los primeros años fueron difíciles por la malaria, pero la introducción del arroz y la llegada de esclavos africanos hicieron que la colonia prosperara.
Las Trece Colonias
En el siglo XVIII la América del Norte temprana estaba compuesta por trece colonias: Nueva Jersey, Delaware, Nueva York, New Hampshire, Virginia, Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, Maryland, Pensilvania, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. A mediados del siglo la población total rondaba el millón y medio de habitantes.
Estructura político‑administrativa de la América anglosajona
En la cúspide del poder estaba un gobernador nombrado directamente por la Corona. Tanto en colonias reales como en aquellas impulsadas por iniciativa privada, los habitantes de pueblos y ciudades podían elegir asambleas legislativas con competencias mayores que los concejos hispánicos. Esta tradición de autogobierno se remonta al pacto firmado por los peregrinos del Mayflower, que estableció leyes iguales para todos y buscó el bien común. El derecho al voto estaba limitado a los propietarios de tierras, aunque la libertad de expresión, reunión y prensa era, en principio, accesible a todos los ciudadanos. Las asambleas no solo legislaban, también ejercían poder ejecutivo delegado por el gobernador.
Los colonos arraigados en América
La colonización anglosajona se dio un siglo después de la hispánica, por lo que sus instituciones eran más modernas y gozaban de mayor autonomía respecto a la metrópoli. Los colonos, en su mayoría refugiados de intolerancias religiosas, económicas y políticas, no buscaban regresar enriquecidos a Europa, sino establecerse permanentemente en el Nuevo Mundo. Estos factores dieron forma a rasgos que aún se perciben en el tejido socio‑económico de EE. UU. y Canadá.
Régimen de propiedad territorial
Britannia transfirió a sus colonias varias estructuras agrarias propias. Con el desarrollo de técnicas de cultivo y comercialización, la sociedad se dividió entre terratenientes aristocráticos y comerciantes capitalistas por un lado, y pequeños artesanos y comerciantes por el otro. La tierra, principal fuente de riqueza, variaba según el suelo, los cultivos y la población. En Virginia, las Carolinas y Maryland (tierras del sur) se ofrecían parcelas de hasta 100 acre a cada inmigrante que cubriera el costo del viaje, más 50 acre por cada hijo que lo acompañara.
Origen del latifundismo en la América anglosajona
Con el tiempo, el sistema generó especulaciones fraudulentas que, a principios del siglo XVIII, dieron lugar a una nueva clase de propietarios que arrendaban la mayor parte de sus tierras. Así surgió el latifundismo y una profunda diferenciación social, manifestada en la proliferación de "squatters" (ocupantes ilegales). En las colonias centrales, los agricultores pagaban rentas al rey o a propietarios privados, lo que provocó constantes fricciones y conflictos violentos. Sin embargo, la presión económica obligó a los agricultores a diversificar sus actividades, incursionando en la producción artesanal y el comercio familiar.
Tierras comunales
En Nueva Inglaterra, las asambleas locales asignaban a cada comunidad agrícola un "town" de seis millas cuadradas, exento de impuestos durante un periodo. En el centro se erigía la villa con una casa comunal que funcionaba como iglesia y ayuntamiento; alrededor, los vecinos construían sus casas y recibían parcelas según una jerarquía que favorecía a oficiales y al clero. También se reservaban áreas para pastoreo, leña y forraje. A comienzos del siglo XVIII, la propiedad comunal desapareció cuando la tierra se consolidó en propiedades privadas; los nuevos colonos debían comprar o arrendar sin acceso a los comunes.
Especialización de actividades económicas
Otro rasgo distintivo fue la especialización agrícola regional. Nueva Inglaterra se orientó al ganadero y, al no contar con una agricultura extensa, desarrolló el comercio y la industria. Las colonias centrales se centraron en cereales, especialmente trigo, exportado a las Antillas donde el clima no lo permitía. En el sur se impuso el modelo de plantaciones de monocultivo, primero el tabaco en Virginia y luego el algodón, sustentado por la mano de obra esclava africana. Este sistema dio origen al capitalismo de plantación y a una economía fuertemente vinculada al comercio internacional.