Historia antigua

Levantamientos y Transformaciones en América

El notable desarrollo económico y comercial de las colonias americanas en los siglos XVII y XVIII se basó en extensas plantaciones destinadas al mercado europeo y en el comercio de esclavos. Con el tiempo surgieron tensiones entre los criollos productivos y la metrópolis, que se sentían privados de la riqueza extraída de las Indias.

Situación política

Carlos III gobernó bajo el modelo del despotismo ilustrado, intentando elevar el nivel económico, social y cultural sin ceder el poder real. Rodeado de ministros como Campomanes, el conde de Aranda y el marqués de la Torre, envió a gobernadores firmes, como el virrey Vértiz en el Río de la Plata, para controlar los primeros indicios de rebelión.

Situación económica

Las Sociedades Económicas de Amigos del País impulsaron un gran auge comercial y urbano: se trazaron avenidas anchas y se regularizó el intercambio, permitiendo el comercio exclusivo con puertos españoles pero prohibiendo el comercio con otras naciones.

Sistema de cohesión interna

El conde de Aranda propuso crear tres reinos (Perú, México y la Costa Firme) bajo infantes borbónicos, vinculados a Francia y España, con el rey conservando el título de emperador. La propuesta fue rechazada por la Corona peninsular por temer una posible secesión.

Situación social

La sociedad americana era mucho más heterogénea que la europea. En la cúspide estaban los peninsulares, seguidos por los criollos, a menudo muy ricos pero excluidos de los altos cargos. Los esclavos realizaban los trabajos más duros; los libres de origen africano y los mulatos carecían de una identidad clara. Los indígenas sufrían impuestos abusivos y trabajos forzados, mientras que los mestizos formaban una especie de aristocracia proletaria que servía en la milicia local.

Puestos públicos

Criollos y mestizos estaban vedados a los cargos de relevancia, bajo estricta censura y vigilancia de la Inquisición. El centralismo borbónico, al estilo de Luis  XIV, relegó los consejos a meros órganos representativos.

Educación

La educación primaria se descuidó y la superior quedó limitada y mediada. La ausencia de prensa regular impedía que los colonos expresaran sus ideas, a diferencia de los países europeos más avanzados.

Causas principales de los movimientos precursor

Las políticas económicas españolas generaban injusticia: la agricultura estaba orientada a los intereses de la metrópolis, imponiendo monocultivos; el monopolio del tabaco y la restricción del comercio a puertos españoles provocaban excedentes no vendidos. La industria naciente carecía de protección y la mayor parte de los ingresos se destinaba a la península, dejando a las colonias sin recursos para su desarrollo. Los impuestos gravosos mantenían a las clases bajas en la pobreza, y los criollos también se veían impedidos de invertir o comerciar con extranjeros, creando una profunda crisis a finales del siglo XVIII.

Movimientos precursor

Los primeros levantamientos violentos surgieron en Cuba, donde los vegueros de Jesús del Monte se rebelaron contra el monopolio del tabaco en 1717 y 1723, siendo brutalmente reprimidos.

Levantamiento de Antequera (Paraguay)

El gobernador de Paraguay, apoyado por los jesuitas, abusó del comercio de yerba mate. Antequera, un investigador panameño, denunció al gobernador y, respaldado por la población, formó un ejército que venció a las tropas realistas en 1724. Fue capturado, juzgado por lese‑majestad y asesinado antes de ser ejecutado.

Levantamiento del indio yucateco Jacinto (Nueva España)

Jacinto encabezó una revuelta indígena en Yucatán, reuniendo a miles de indígenas; sin embargo, fueron derrotados por un ejército realista de dos mil hombres.

Levantamiento de Manuela Beltrán (Nueva Granada)

En 1780, el aumento del monopolio del tabaco y la alcabala de jabón y sal desencadenó la revuelta de los comuneros, liderada por Manuela Beltrán, quien quemó el edicto de nuevos impuestos. Un ejército de veinte mil rebeldes, bajo el mestizo Galán, liberó a los esclavos y proclamó la causa comunera. La Iglesia medió un acuerdo que redujo algunos impuestos y permitió a los criollos ocupar ciertos cargos, pero la llegada de un regimiento español reanudó la represión.

Levantamiento de Túpac Amaru II (Perú)

José Gabriel Condorcanqui, autoproclamado Túpac Amaru II, encabezó una rebelión indígena en 1780 con una fuerza de siete mil queques. Tras varios éxitos, fue derrotado por un ejército combinado de 18 000 hombres y ejecutado mediante empalamiento, simbolizando la brutal represión.

Repercusiones de la Revolución Norteamericana

La independencia de los EE. UU. inspiró a los criollos latinoamericanos, difundiendo ideas ilustradas inglesas y francesas a través de panfletos clandestinos. La “Carta a los americanos españoles” del sacerdote jesuita Vizcardo y los discursos de Baquíjano avivaron el sentimiento independentista.

Ilustración y precusores

Los criollos intelectuales estudiaron a Montesquieu, Voltaire, Locke y Rousseau; la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert también circuló en secreto. Figuras como Fray Servando Teresa de Mier (México), Camilo Torres (Colombia) y Francisco Eugenio de Santa Cruz (Ecuador) difundieron ideas patrióticas. En el Río de la Plata, Manuel Belgrano y Mariano Moreno forjaron la conciencia nacional; en Venezuela, Antonio Nariño tradujo la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, mientras que Francisco de Miranda soñó con una confederación americana liderada por un Inca.

Antonio Nariño

Nacido en Nueva Granada, tradujo la Declaración francesa, fue arrestado y exiliado, pero regresó clandestinamente y, tras su liberación en 1810, se convirtió en uno de los líderes fundamentales de la independencia local.

Francisco de Miranda

Militar y aventurero venezolano, buscó crear una gran confederación americana bajo un líder inca. Tras varios intentos fallidos y la captura en 1816, murió en la cárcel de Cádiz.

Abdicación de Bayona

En 1808 José Bonaparte tomó el trono español; los criollos, ante la falta de autoridad legítima, formaron juntas de gobierno locales. Las disputas internas fueron explotadas por facciones separatistas. La lucha independentista se dividió en dos fases: 1810‑1815, coincidente con la Guerra de Independencia española, y 1816‑1826, bajo el reinado absolutista de Fernando VII, interrumpida brevemente por el Trienio Liberal (1820‑1823).