Corea es una península situada en el extremo oriental de Asia, entre el mar de Japón y el mar Amarillo. Durante siglos estuvo vinculada al continente chino, pero a principios del siglo XX la expansión colonial japonesa la ocupó, despertando un fuerte sentimiento nacionalista entre los coreanos.
En 1919, el emperador Gojong, que vivía bajo arresto domiciliario, falleció. Los japoneses fueron acusados de su muerte, lo que avivó aún más el sentimiento de unidad coreana. Los intelectuales redactaron una declaración de independencia e instaron a las potencias mundiales a presionar para que Japón abandonara la península. La petición fue brutalmente reprimida por las autoridades coloniales.
Situación de Corea tras la Segunda Guerra Mundial
Tras la rendición de Japón en 1945, los Aliados acordaron dividir la península a lo largo del paralelo 38: el norte quedó bajo la administración de la Unión Soviética y el sur bajo la influencia de Estados Unidos.
En el norte se fundó en agosto de 1946 el Frente Unido Nacional Demócrata, con tendencia socialista y apoyo soviético, bajo el liderazgo de Kim Il-sung. En el sur, en mayo de 1948, se estableció la administración estatal conservadora encabezada por Syngman Rhee, con respaldo norteamericano. Ambos bloques aspiraban a la reunificación de Corea bajo sus respectivos sistemas, pero la disputa se internacionalizó bajo los auspicios de la ONU.
Ante la imposibilidad de una unificación consensuada, la Asamblea General de la ONU proclamó en 1948 dos Estados: la República de Corea, con capital en Seúl, y la República Popular Democrática de Corea, con capital en Pyongyang. Las tropas soviéticas y estadounidenses comenzaron a retirarse, aunque Estados Unidos mantuvo algunas posiciones, lo que sembró la semilla de un conflicto armado que duraría tres años.
La Guerra de Corea (1950‑1953)
En junio de 1950, fuerzas norcoreanas cruzaron el paralelo 38, amenazando seriamente al gobierno surcoreano. Estados Unidos, bajo la bandera de la ONU, intervino enviando tropas. El general estadounidense Douglas MacArthur desembarcó en Incheon y lanzó una contraofensiva que cruzó el paralelo 38, ocupando gran parte del territorio norcoreano.
Sin embargo, a finales de 1950 la ofensiva se detuvo cuando miles de voluntarios chinos cruzaron el río Yalu para apoyar a Corea del Norte, mientras la URSS suministraba material bélico. Las fuerzas de la ONU se vieron obligadas a retroceder al sur del paralelo 38. MacArthur propuso invadir el territorio continental chino, pero la propuesta fue rechazada para evitar una tercera guerra mundial.
El 27 de julio de 1953 se firmó el armisticio de Panmunjom, estableciendo una zona desmilitarizada a lo largo del paralelo 38 y consolidando la división de la península, aunque los esfuerzos por la reunificación continúan hasta hoy.