Importancia de la batalla
La batalla de Kalugareni es una de las más decisivas de los Balcanes. A pesar de estar superados 7 a 1, los turcos sufrieron una humillante derrota que marcó el despertar nacional rumano y encendió la esperanza en toda la región.
Contexto y fuerzas en combate
El enfrentamiento tuvo lugar cerca del pueblo de Kalugareni, en la actual frontera rumano‑búlgara. El ejército rumano estaba al mando de Miguel el Valiente, príncipe de Valaquia, hijo de Teodora Kantakúzini, de origen griego.
Michael disponía de 16.000 hombres: valacos, mercenarios y tropas transilvanas. Del otro lado, el gran visir Sinan Pasha comandaba al menos 100.000 soldados otomanos.
Para neutralizar la abrumadora superioridad numérica, Michael eligió el campo cerca del pequeño río Neavol, cuyas tierras pantanosas impedían que los turcos desplegaran todo su potencial.
Un estrecho puente sobre el río era el único paso que los otomanos podían usar; allí Michael colocó doce cañones que dominaban el cruce.
Estrategia de la emboscada
Michael pretendía obligar a los turcos a cruzar el puente en grupos reducidos, de modo que pudiera aniquilar al primer cuerpo y crear pánico entre los que quedaran atrás.
Desarrollo de los combates
El 13 de agosto de 1595 (23 de septiembre según el calendario nuevo) Michael lanzó un ataque de provocación. Sinan cayó en la trampa y envió 12.000 caballeros a contraatacar. Cuando los otomanos llegaron a la orilla opuesta, recibieron un fuego concentrado de los cañones rumanos y la contra‑ataque de la infantería.
Presionados, intentaron retroceder, pero muchos se ahogaron en el río o quedaron atrapados en el pantano. Sinan repitió el asalto con todas sus tropas disponibles. Sus jenízaros fanáticos asaltaron el puente mientras la caballería buscaba vados a los flancos para rodear al ejército rumano.
Una unidad de caballería otomana descubrió un vado en el flanco izquierdo. Ante la amenaza, Michael ordenó una retirada momentánea, abandonando los cañones.
No obstante, reunió nuevamente sus fuerzas antes de Kalugareni y, con la ayuda de 400 caballeros bajo el capitán Kóea, lanzó un contraataque que atrapó a los jenízaros en el puente. El caos se apoderó de la infantería y la caballería turcas, incapaces de maniobrar.
Los rumanos tomaron el puente, masacraron a los otomanos en pánico, recuperaron sus cañones y empujaron al enemigo. Sinan intentó reaccionar, pero la caballería de Kóea realizó una maniobra que sembró el pánico en el campamento turco.
Algunas crónicas afirman que Miguel atacó personalmente a Sinan, derribándolo de su caballo. El pasha cayó en el pantano, pero fue salvado por uno de sus esclavos. Mientras tanto, la segunda división de caballería enviada por Sinan llegó al campo sin su comandante, Hasan Pasha, desconociendo lo ocurrido.
Mostrando flexibilidad táctica, Miguel detuvo la persecución de Sinan y, con todo su ejército, se volvió contra Hasan, derrotándolo también.
Resultado y consecuencias
La victoria fue aplastante. Con apenas 1.000 muertos y heridos, Miguel infligió entre 10.000 y 15.000 bajas a los otomanos. Consciente de que, a pesar de la derrota, el enemigo seguía superándolo numéricamente, decidió retirarse hacia el norte, abandonando Bucarest, entonces ocupada por los turcos.
Sin embargo, reforzado con 7.500 transilvanos y 2.000 soldados austriacos, Miguel volvió a contraatacar, venciendo a los otomanos en Târgoviște, Bucarest y Giurgiu, expulsándolos de Valaquia.