Historia antigua

Cuando los supuestos “civilizados” franceses “asaron” vivos a civiles holandeses…

Cuando los supuestos “civilizados” franceses “asaron” vivos a civiles holandeses…

Las llamadas “guerras de encaje” (finales del siglo XVII a mediados del XVIII) se presentan hoy como guerras “buenas”, sin atrocidades ni crímenes de guerra. ¿Era realmente así?

Un conflicto marcado por el terror

En 1672 Luis XIV, al mando de una población de 20 millones, declaró la guerra a Holanda, que contaba con 2,2 millones de habitantes. Tres mariscales franceses —el conde, Touraine y Luxemburgo— avanzaron con unos 120 000 soldados sobre territorio holandés.

El propio rey ordenó a sus mariscales una campaña de terror contra los neerlandeses. “Adelante, muchachos. Saquen, maten, destruyan y, si es posible, cometan mayores atrocidades. Demuestren que son la flor de mis tropas”, ordenó el mariscal de Luxemburgo.

Violaciones y quemas en Bodergraven y Zwammerdam

Los soldados franceses violaron a mujeres y incendiaron casas, matando a numerosos habitantes. El ministro de Guerra de Luis XIV, Lavoie, reportó: «Incendiamos la ciudad y asamos a los holandeses dentro de ella».

El terror no cesó por compasión, sino porque provocó una mayor resistencia neerlandesa. La Guerra de los Países Bajos concluyó en 1678 con victoria francesa y algunas ganancias territoriales.

Consecuencias para Francia

Aunque obtuvo territorios, Francia perdió prestigio. No bastó con que la potencia europea más fuerte atacara a los pequeños Países Bajos; sus soldados cometieron crímenes de guerra inimaginables.

Esta táctica se repitió más tarde, como en 1688, cuando el ejército francés arrasó el Palatinado alemán. En definitiva, las “guerras de encaje” lejos de ser “buenas” guerras.