Orígenes y fundación
El 3.º Regimiento de Dragones del ejército austríaco es una de sus unidades más antiguas. Se creó en 1682 como respuesta a la amenaza de una nueva invasión turca. Su primer comandante y propietario fue el coronel Johann Heinrich, conde de Kufstein Gilstein.
Según la práctica de la época, el emperador encargaba a un noble la formación y el mantenimiento de un regimiento de infantería o caballería, de forma similar a los trierarcas de la Atenas clásica.
Batalla de Viena y primeras campañas
El regimiento participó en la famosa Batalla de Viena (1683), donde las fuerzas otomanas fueron derrotadas y la capital austríaca se salvó. Un joven príncipe, el capitán Eugenio de Saboya, combatió entre sus filas. En aquel entonces los dragones eran, sobre todo, infantería montada: cabalgaban para desplazarse rápidamente, pero combatían principalmente a pie, lo que los convierte en la “infantería motorizada” de su tiempo.
En 1684 Eugenio asumió el mando del regimiento. Ese mismo año luchó en la batalla de Offen y, al año siguiente, en la de Gran. Formó parte de la campaña imperial en Hungría y estuvo presente en la segunda batalla de Mohács, donde se destacó por su valentía, incluso contra órdenes de permanecer en reserva. El regimiento cargó a caballo contra los turcos, bajo el impulso del trompetista Zinzendorf, quien resultó herido dos veces antes de fallecer.
Asedio de Belgrado y frentes occidentales
Durante el asedio de Belgrado (1688) el regimiento atacó a pie, liderado por Eugenio con la espada en mano, y fue una de las primeras unidades en romper las defensas otomanas e ingresar a la ciudad.
Con la invasión francesa de Alemania (1688‑1689) fue trasladado al frente del Rin. En 1691 pasó a Italia, participando en las batallas de Turín y Marsalia, y en 1695 en el asedio de Cassala.
Guerra austro‑turca y Guerra de Sucesión Española
Al estallar la nueva guerra austro‑turca, el regimiento volvió a Hungría y combatió en la batalla de Zenda (1697) bajo el mando de Eugenio, ya comandante en jefe del ejército imperial.
Durante la Guerra de Sucesión Española (1700‑1715) volvió al frente italiano, donde realizó destacadas acciones de reconocimiento. Dos compañías bajo el coronel conde Rocavione sorprendieron a un destacamento francés y capturaron numerosos prisioneros.
En 1702 tomó parte en la sangrienta batalla de Luzara, repeliendo el ataque de los cañoneros franceses y de dos regimientos irlandeses al servicio de Francia, asegurando el flanco izquierdo austríaco.
El regimiento siguió combatiendo heroicamente en Italia hasta 1708, cuando fue enviado de nuevo a Hungría para enfrentar a los rebeldes húngaros financiados por Francia. Participó en los decisivos enfrentamientos de Fandekert y Eipel, que pusieron fin a la rebelión, y más tarde en la batalla de Denai (1712) en el Rin.
Regreso al frente turco
En 1716 regresó al frente oriental y tomó parte en el asedio de Temeşvar (Timisoara). Un año después se destacó en el nuevo asedio y batalla de Belgrado (1717); aunque sufrió grandes bajas, el regimiento no retrocedió.
Estructura y equipamiento
Hasta 1700 el regimiento estaba organizado en 10 compañías; posteriormente se amplió a 12. Cada dos compañías formaban un pelotón, unidad básica de referencia. Cada compañía contaba originalmente con unos 100 hombres, número que se redujo a 80, lo que daba una efectividad aproximada de 960 soldados, sin contar al pequeño estado mayor y auxiliares.
El mando de cada compañía recaía en un capitán, asistido por un teniente y un subteniente. Además había un sargento, cuatro cabos, un intendente, mensajero, médico, tamborilero, jinete y herrero.
Los dragones llevaban un carabín de cañón corto, bayoneta y espada. Con el paso del tiempo, la espada fue sustituida por una espada de caballería y la bayoneta se eliminó, al cambiar su función de infantería montada a caballería ligera. El regimiento permaneció activo hasta 1918.