Historia antigua

Erwin Rommel y la audaz incursión en los Vosgos durante la Primera Guerra Mundial

Erwin Rommel y la audaz incursión en los Vosgos durante la Primera Guerra Mundial

El inicio de la misión

En octubre de 1915 el joven teniente Erwin Rommel fue asignado al recién creado Batallón de Cazadores de Montaña de Württemberg. A diferencia de los batallones de infantería regular, este contaba con seis compañías y seis pelotones de ametralladoras, superando los 1.200 hombres. Su misión era abrir paso para la infantería convencional.

Entrenamiento y despliegue

Rommel tomó el mando de una compañía, entrenó intensamente y, el 29 de diciembre de 1915, el batallón fue enviado al frente occidental, al sector de los Bosques de los Vosgos, para "entrenamiento en condiciones reales". Allí se le encargó la vigilancia de un frente de 10 km, a escasos cientos de metros de las trincheras francesas.

Planificación de la incursión

Ante la orden de capturar prisioneros, Rommel decidió primero explorar el terreno. Tras varias noches de reconocimiento, identificó una zona conocida como la "bulto de Pinetre", a apenas 150 m de sus posiciones, protegida por tres filas de alambre de púas y dos bastiones con guardias y ametralladoras.

Su plan consistía en infiltrar el centro del sector enemigo, entre los dos bastiones, tomar parte de la trinchera francesa y, desde allí, atacar los puestos de defensa por la retaguardia y los flancos. Era una maniobra arriesgada: la visibilidad era nula, el alambre era grueso y la lluvia torrencial reducía la visibilidad a cinco metros.

La noche del asalto

La tormenta proporcionó la cubierta perfecta. Rommel organizó tres grupos: un cuerpo principal de 20 hombres que penetraría el centro del enemigo, y dos equipos auxiliares que cortarían el alambre a cada lado para abrir paso al grupo de asalto.

A las 21:00, bajo la lluvia y el fuerte viento, los tres grupos avanzaron arrastrándose por el barro. El equipo de corte tardó tres horas en abrir un corredor entre la primera y la segunda fila de alambre. Al llegar a la tercera fila, más reforzada y rodeada de púas de madera, encontraron un cráter de artillería que les permitió pasar bajo el obstáculo.

Penetración y combate

Rommel, el segundo teniente Shepherd y el sargento Pfeiffer cruzaron primero el cráter y se acercaron a la trinchera francesa. Un patrullero francés pasó a pocos metros, pero la tormenta mantenía a los soldados enemigos distraídos.

Los alemanes se dividieron: Rommel tomó 10 hombres hacia un bastión y Shepherd otros 10 hacia el segundo. Tras una explosión de granada, asaltaron ambos puestos, matando a un defensor y capturando a nueve prisioneros en uno, y tomando dos prisioneros en el otro.

Resultado

Con solo dos heridos, Rommel regresó a sus trincheras con 11 prisioneros franceses. La operación, breve pero perfecta, anticipó el ingenio táctico que le haría famoso en la Segunda Guerra Mundial.