El asedio de Krupa (1565)

Krupa es una pequeña localidad que hoy pertenece a Bosnia‑Herzegovina. En 1565 era una fortaleza fronteriza entre el Imperio Habsburgo y el Imperio Otomano, gobernado por el sultán Suleimán el Magnífico, un monarca ambicioso y poco honorable.
La muerte de Fernando I de Habsburgo, rey de Hungría y Croacia, en 1564, llevó al “honesto” Suleimán a romper el armisticio firmado con los Habsburgo en 1562. El pretexto fue el conflicto entre el príncipe de Transilvania, Juan Zapolia, favorito del sultán, y Maximiliano, hijo de Fernando y futuro emperador.
La fortaleza de Krupa
En la roca escarpada junto al río Una se alzaba un pequeño castillo del siglo XIII, rodeado por una muralla poligonal. Krupa había sido objetivo de los otomanos en 1509 y nuevamente en 1522‑23, pero en ambas ocasiones los turcos se retiraron humillados.
El asedio
En 1565 el ejército otomano volvió, ocupando seis puestos habsburgos, pese al tratado vigente. El castillo quedó bajo la custodia de apenas 28 hombres comandados por Matías Bakits. Contra ellos, el ex‑mosquetero Mustafa Pasha Sokollu, gobernador de Bosnia, dirigió una fuerza de 12.000 soldados.
El 3 de junio los turcos rodearon Krupa y comenzaron el asedio. Contra todo pronóstico, la guarnición resistió los primeros ataques. Conscientes de que no recibirían refuerzos, los defensores sabían que su situación era desesperada, pero lucharon con una valentía admirable.
Durante veinte días la resistencia se mantuvo. Finalmente, solo ocho defensores permanecieron en pie, todos gravemente heridos.
El ataque final
Ante la imposibilidad de rendirse, los ocho decidieron acabar con su sufrimiento cargando contra los 12.000 otomanos. El 23 de junio de 1565, liderados por Bakits, realizaron una carga suicida que quedó inmortalizada como el “ataque de los ocho”, reminiscentes de los 300 espartanos de Leónidas.
Seis cayeron en combate; dos lograron escapar al saltar al río Una.

El grabado muestra la fortaleza en aquella época.
Pantelís D. Karykas