Historia antigua

El "bebedor de sangre" que derramó la sangre de los turcos: una noche de furia

El  bebedor de sangre  que derramó la sangre de los turcos: una noche de furia

Antecedentes

Tras la caída de Constantinopla en 1453, Mehmed II continuó con su política expansionista. En 1460 el sultán envió una embajada al voivoda valaco Vlad Drácula exigiendo el pago de un impuesto de servidumbre que debía desde 1459. Vlad ordenó la ejecución de los emisarios turcos.

El sultán respondió con una exigencia de 10 000 monedas y 1 000 niños para el cuerpo de los jenízaros. Ante la negativa de Vlad, las tropas otomanas invadieron Valaquia, pero fueron repelidas y los prisioneros torturados.

El intento de captura

Mehmed envió a Hamza Pasha con mil hombres con la supuesta misión de negociar; el verdadero objetivo era arrestar a Vlad. El voivoda detectó la trampa, atacó al destacamento y lo aniquiló, para luego saquear la zona hasta Bulgaria. Según sus propias crónicas, Vlad exterminó a 23 000 turcos a golpes.

Enfurecido, Mehmed delegó al gran visir Mahmud, quien dirigió 18 000 soldados contra Vlad, pero también fue derrotado, con al menos 10 000 otomanos muertos.

La gran campaña otomana de 1462

Ante los repetidos fracasos, Mehmed decidió liderar personalmente la invasión. En la primavera de 1462 partió de Constantinopla con un ejército que, según distintas fuentes, osciló entre 150 000 y 300 000 hombres, incluidos jenízaros, caballería ligera (azap y akıncı) y artillería de 120 cañones. A su lado marchaba el medio hermano de Vlad, el príncipe Radu, con 4 000 caballeros.

Vlad logró reunir alrededor de 30 000 guerreros, mayormente campesinos armados con escasas armas. Solo su guardia personal, compuesta por mercenarios y algunos gitanos, estaba realmente preparada para el combate; también contaba con caballería pesada de los boyardos y unidades ligeras.

El camino al conflicto

En junio, los otomanos intentaron cruzar el Danubio en Vidin (actual Bulgaria) sin éxito. El 4 de junio una columna de jenízaros cruzó en Turnu Severin, aunque sufrió grandes pérdidas. Vlad adoptó la táctica de tierra quemada: quemó cosechas, envenenó pozos y tendió trampas mortales. Incluso utilizó a enfermos de lepra, tuberculosis y peste como armas biológicas contra los campamentos otomanos.

A pesar de todo, Mehmed avanzó hacia Târgoviște, sin lograr tomar Bucarest.

El asalto nocturno

El ejército otomano acampó al sur de Târgoviște. Conocedor del idioma turco, Vlad se infiltró en el campamento y, según el cronista Laonikos Chalkokondylis, planeó un ataque sorpresa. La superioridad numérica otomana obligaba a una estrategia audaz.

Durante la noche del 16 al 17 de junio, Vlad, al frente de entre 7 000 y 24 000 hombres según la fuente, lanzó un ataque a la luz de antorchas, golpeando los escudos y gritando cantos de guerra. Los otomanos, que habían recibido la orden de permanecer en sus tiendas, fueron sorprendidos dormidos. Se desató una masacre brutal.

Vlad se dirigió a la tienda de Mehmed, pero erró y entró en la de los grandes visires Isak y Mahmut Pasha. Además, el boyardo Galles vaciló al cumplir la orden de atacar, lo que impidió una victoria total.

Consecuencias

Al amanecer, el campo estaba sembrado de cuerpos. Mehmed intentó reorganizarse, pero se encontró frente a una “selva” de 20 000 soldados otomanos abatidos, lo que quebró la moral de sus tropas. En retirada, los turcos incendiaron y arrasaron la ciudad de Brăila.

Según distintas crónicas, los otomanos perdieron al menos 15 000 hombres; las bajas vladianas se estiman entre 1 000 y 5 000.

El  bebedor de sangre  que derramó la sangre de los turcos: una noche de furia

El voivoda valaco Vlad, conocido como "Paloukotis".