1. Ropa interior
Las niñas llevaban camisetas, calzones tipo bloomers, enaguas y corsés. El corsé se usaba para marcar la cintura y conseguir una figura de reloj de arena, aunque también se criticaba por los posibles problemas de salud.
2. Vestidos
El vestido era la prenda principal. Podía ser un sencillo frock para el día o un traje elaborado para ocasiones especiales. Los tejidos variaban entre algodón, lana, seda o combinaciones de ellos, según la estación y la posición social. Los vestidos diurnos eran más simples y prácticos; los de noche incluían encajes, volantes y telas lujosas.
3. Delantales
Se usaban sobre el vestido para trabajar o proteger la ropa de la suciedad y los derrames. Los delantales eran de algodón o lino y venían en distintos estilos y colores.
4. Abrigos
En climas fríos, las niñas vestían capas, chaquetas o mantos, generalmente de lana o piel para mayor calor.
5. Sombreros y bonetes
Para proteger la cabeza y el rostro del sol y la lluvia, se utilizaban bonetes al inicio de la era victoriana y, más tarde, sombreros más elaborados.
6. Calzado
Los zapatos eran de cuero o tela con cordones o botones. En días de mal tiempo o actividades al aire libre se usaban botas.
7. Accesorios
El cabello se peinaba en rizos o trenzas y se adornaba con cintas o lazos. La joyería era escasa, aunque podían llevar broches o pendientes delicados. Guantes y paraguas de mano completaban el conjunto.
La clase social marcaba una gran diferencia: las familias acomodadas podían permitirse prendas más elaboradas y de mejor calidad, a menudo hechas a medida, mientras que las niñas de clases más humildes vestían ropa más modesta y funcional.
Con el paso de los años, la indumentaria de las niñas victorianas fue cambiando, reflejando nuevas tendencias de moda, normas sociales y influencias culturales.