Los historiadores destacan que lo que se conoce como la revolución agrícola del siglo XVIII no se puede atribuir a un solo invento o descubrimiento tecnológico. Fue el resultado de la interacción de diversos factores, entre los que se incluyen nuevas técnicas de cultivo, la rotación de cosechas, la selección y cría de ganado, los avances en maquinaria agrícola y el proceso de cercamiento de tierras.
Esta transformación también estuvo influenciada por cambios económicos, sociales y políticos de la época: el crecimiento demográfico, la disponibilidad de mano de obra y la creciente demanda de alimentos y productos agrícolas.
En resumen, la revolución agrícola se caracteriza por su naturaleza multifactorial, más que por una causa única.