Gobierno federal
Falta de intervención
El gobierno federal se mantuvo al margen del conflicto. El presidente Benjamin Harrison, defensor del laissez‑faire, consideró que la disputa debía resolverse entre los trabajadores y la empresa sin la intervención del Estado.
Guardia Nacional de Pensilvania
Despliegue
El gobernador Robert Pattison envió a la Guardia Nacional al pueblo de Homestead con el objetivo declarado de mantener el orden y proteger la propiedad.
Uso de la fuerza
Sin embargo, la presencia de la Guardia Nacional avivó las tensiones. Los guardias se enfrentaron a los huelguistas, provocando combates que dejaron muertos y heridos. La actuación fue duramente criticada por su dureza y por parecer favorecer a la empresa en lugar de actuar con imparcialidad.
Fuerzas policiales locales
Eficacia limitada
Las autoridades locales se vieron superadas por la magnitud de la huelga y los disturbios resultantes, incapaces de mantener el control y prevenir la violencia.
Colaboración con los Pinkerton
Las policías locales cooperaron con la agencia Pinkerton, contratada por Carnegie Steel para brindar seguridad. Esa alianza incrementó la hostilidad entre los huelguistas y las fuerzas del orden.
Conclusión
En conjunto, la intervención gubernamental en la huelga de Homestead fue escasa y mayormente reactiva. La postura laissez‑faire del gobierno federal permitió que la confrontación se intensificara, mientras que la respuesta de la Guardia Nacional y de la policía local terminó en violencia y profundizó la división entre trabajadores y autoridades.