La Primera Cruzada (1096‑1099) fue dirigida por un grupo de nobles europeos y altos eclesiásticos que unieron sus recursos y ejércitos para recuperar Jerusalén. A continuación se presentan los principales líderes que marcaron la expedición.
Godofredo de Bouillón
Ducado de Lorena Inferior, fue uno de los cruzados más influyentes. Participó decisivamente en el asedio y la captura de Jerusalén y fue elegido primer gobernante del Reino de Jerusalén.
Ramón IV, conde de Toulouse
Uno de los nobles más ricos de Francia, encabezó un gran contingente del sur francés y jugó un papel destacado durante el asedio de Antioquía.
Bohemundo I de Tarento
Príncipe de Tarento, en el sur de Italia, se destacó por su ambición y habilidad militar. Fue crucial en la toma de Antioquía y fundó el Principado de Antioquía.
Roberto Curthose, duque de Normandía
Hijo mayor de Guillermo el Conquistador, se unió a la cruzada para cumplir sus votos religiosos y buscar fama y gloria.
Esteban, conde de Blois
Señor de Blois y Chartres, uno de los nobles más importantes del norte de Francia, aportó considerable fuerza militar y recursos a la campaña.
Hugo de Vermandona
Conde de Vermandona y hermano del rey Felipe I de Francia, lideró un numeroso contingente de caballeros franceses.
Ademar de Le Puy
Obispo de Le Puy y legado papal, mantuvo la unidad entre los cruzados y ofreció guía espiritual durante la expedición.
Estos dirigentes, junto a muchos otros nobles, caballeros y clérigos, conformaron la cúpula de mando de la Primera Cruzada, cuya victoria permitió la conquista de Jerusalén y la creación de varios estados cruzados en Tierra Santa.