Los aztecas no vagaron sin rumbo hasta encontrar su tierra prometida.
Una civilización avanzada
Los mexicas poseían conocimientos avanzados en astronomía, matemáticas e ingeniería, y una compleja organización religiosa y política.
La guía divina
Según sus crónicas, el dios Huitzilopochtli les prometió una nueva morada en el Valle de México. El mito narra que, para reconocerla, debían esperar una señal: un águila posada sobre un nopal, devorando una serpiente.
El momento de la llegada
Tras años de migraciones desde el mítico Aztlán, los mexicas avistaron la señal en una pequeña isla del lago Texcoco. Ese avistamiento marcó el fin de su deambular y el inicio de la fundación de Tenochtitlán, la capital que consideraban el eje del universo.
Conclusión
Así, no fue un azar, sino una combinación de creencias religiosas, profecías y observaciones astronómicas lo que les indicó cuándo detener su marcha y establecerse en la tierra prometida.