Origen de la crocina
La crocina es un compuesto natural responsable del intenso color amarillo‑anaranjado del azafrán.
Se extrae de los estigmas de la flor del crocus sativus (azafrán) y no tiene un "inventor" como tal.
El químico alemán Vogel fue quien la identificó por primera vez a mediados de la década de 1840.