El zoroastrismo adoraba a un solo dios, Ahura‑Mazda, quien es benevolente y creó el mundo bajo un orden cósmico y social basado en la verdad.
Los reyes persas consideraban su deber responsable del bienestar del pueblo.
La idea zulú de la soberanía global de Dios y de mantener el orden moral del cosmos y la sociedad dio origen al concepto de un imperio mundial como instrumento del orden religioso que el monarca debía preservar.
Expansión y misión del imperio persa
Con el crecimiento del poder persa después del siglo V d.C., la conquista de pueblos diversos se justificó como la difusión de la justicia tal como la definía la religión y la cultura iraní, lo que implicaba imponer una única normativa y una lengua común.
Ejemplo de la administración de Darío
Darío I organizó tres satrapías en Egipto basándose en la lengua, una práctica similar a la división aqueménida que se establecía según criterios culturales más que geográficos para la gobernanza y la recaudación tributaria.