Origen y funcionamiento
Durante el siglo XIX, antes de la creación del sistema nacional de educación, existían las llamadas escuelas de damas, pequeñas escuelas primarias dirigidas por una mujer – la “dama” o “school mistress” – en su propia vivienda.
Currículo
El programa se centraba en habilidades básicas: lectura, escritura, aritmética elemental y, a menudo, instrucción religiosa y labores domésticas como el bordado. Los alumnos solían tener entre 3 y 7 años.
Coste y acceso
Las cuotas eran módicas, lo que permitía a familias obreras que no podían pagar colegios más formales inscribir a sus hijos. Normalmente, la clase contaba con pocos estudiantes, a veces menos de diez.
Calidad y críticas
Al no requerirse certificación docente, la calidad de la enseñanza variaba mucho. Los críticos señalaban la escasa profundidad del contenido y la falta de formación de las maestras.
Importancia histórica
A pesar de sus limitaciones, las escuelas de damas fueron cruciales para ampliar el acceso a la educación entre los niños de clases trabajadoras, sentando las bases para la posterior universalización de la enseñanza.