Transición del liderazgo islámico tras la muerte de Ali
Tras el fallecimiento de Ali ibn Abu Talib en el año 661 d.C., el control del Imperio islámico pasó a la dinastía omeya. Mu'áwiya I, entonces gobernador de Siria, fue proclamado el primer califa omeya y trasladó la capital a Damasco.
Los omeyas mantuvieron el califato hasta el año 750 d.C., cuando la Revolución abasí los derrocó y estableció la nueva dinastía abasí.