Agricultura de tala y quema en el Imperio azteca
Los aztecas sí empleaban la técnica conocida como tala y quema o roza y quema. Consistía en talar la vegetación de bosques o selvas, quemar los restos y utilizar las cenizas como fertilizante natural para los campos de cultivo.
Este método permitía liberar tierra para sembrar maíz, frijol, calabaza y otras cosechas, al tiempo que las cenizas aportaban nutrientes esenciales que mejoraban la fertilidad del suelo.
La práctica de la tala y quema no era exclusiva de los aztecas; era común entre numerosos pueblos indígenas de América, adaptada a las condiciones locales y a la necesidad de mantener la productividad agrícola en su entorno.