La mayoría no recibía salario
En la Edad Media la mayor parte de los habitantes de un castillo no percibían sueldo por su trabajo. Eran siervos o campesinos ligados a la tierra del señor. A cambio de su obligación laboral recibían una pequeña parcela para cultivar y así subsistir. Si un siervo deseaba abandonar el castillo debía pagar una multa y obtener el permiso del señor; sin ello no podía marcharse.
Excepciones
Algunos artesanos, como herreros o carpinteros, podían cobrar por sus servicios, al igual que ciertos caballeros y nobles que recibían remuneración por su labor militar. No obstante, estas situaciones eran la excepción; la gran mayoría de los residentes del castillo eran siervos sin salario.