Motte‑and‑Bailey
Fortalezas
- Simplicidad: son rápidos y económicos de construir, ideales para campañas militares repentinas.
- Ventaja de altura: el motte (montículo elevado) brinda una posición de observación y permite lanzar contraataques.
- Versatilidad: pueden adaptarse a diferentes terrenos y entornos.
Debilidades
- Vulnerabilidad al fuego: las estructuras de madera del motte se queman con facilidad.
- Protección limitada: la bailey (recinto) ofrece escasa resistencia frente a asedios prolongados.
- Susceptibilidad a socavaciones: el montículo puede ser debilitado mediante túneles.
Castillo concéntrico con torre cuadrada
Fortalezas
- Defensa en profundidad: varias capas (portón, muralla de cortina, torres) aumentan la protección.
- Solidez estructural: la torre cuadrada de piedra resiste fuego, máquinas de asedio y socavaciones.
- Sistemas defensivos complejos: agujas de flecha, pozos de asesinato y macuquinas permiten repeler al enemigo desde distintos ángulos.
Debilidades
- Coste y complejidad: su construcción es más cara y laboriosa que la del motte‑and‑bailey.
- Menor adaptabilidad: requieren terrenos adecuados y no se ajustan bien a entornos accidentados.
- Posibles puntos ciegos: las paredes interiores pueden crear zonas difíciles de defender de cerca.
En última instancia, la eficacia de un castillo depende de la combinación de su diseño, ubicación, recursos disponibles y tácticas militares tanto de defensores como de atacantes. Cada tipo tenía sus ventajas y se utilizaba según el contexto bélico medieval.