Los castillos de la época medieval presentaban una gran variedad de dimensiones, influenciadas por la riqueza y el estatus de sus dueños, la ubicación geográfica y las exigencias militares del momento.
Castillos pequeños (torres o keep)
Las torres cuadradas, también llamadas torres de menestre o torres pele, eran estructuras compactas diseñadas para la defensa.
- Diseño cuadrado o rectangular.
- Anchura y altura aproximada de 9 a 12 metros (30‑40 pies).
Castillos de tamaño medio
Los castillos de motte‑and‑bailey, típicos del Alto Medievo, combinaban una colina artificial (motte) coronada por una torre de madera o piedra y un recinto amurallado (bailey).
- Diámetro del motte: entre 30 y 45 metros (100‑150 pies).
- El bailey podía abarcar varias hectáreas.
Castillos grandes
Los castillos reales y los de la alta nobleza contaban con extensas fortificaciones, múltiples torres y numerosos edificios.
- Superficie de varios acres.
- Incluían salones de banquetes, capillas, cocinas, cuarteles, talleres, etc.
- Ejemplo: la Torre de Londres ocupa unos 7,3 ha (aprox. 18 acres).
Castillos concéntricos
Estos castillos disponían de varias murallas concéntricas, lo que les confería un gran tamaño y una defensa en profundidad.
- Ejemplo: el castillo de Caerphilly (Gales) posee tres anillos de muralla, el exterior mide unos 305 m (1 000 pies) de diámetro.
Estos son solo algunos ejemplos; la arquitectura medieval incluyó una amplia gama de tipos y tamaños, desde pequeñas torres fortificadas hasta complejos fortalesas de gran magnitud.