En la Edad Media, las sirvientas que trabajaban en la armería cumplían un papel esencial en el mantenimiento y la gestión del equipo de combate.
Principales responsabilidades
Se encargaban de limpiar, pulir y reparar las armaduras, asegurando que cada pieza estuviera en óptimas condiciones para su uso. Además, brindaban asistencia general dentro del taller del armero.
Tareas cotidianas
- Recoger y organizar herramientas y materiales.
- Sostener piezas mientras el armero trabajaba o realizaba pruebas.
- Transportar armaduras terminadas a los caballeros o a la zona de entrega.
Estas labores, aunque a menudo invisibles, eran fundamentales para el funcionamiento eficiente de la armería y contribuían al éxito de los guerreros en el campo de batalla.