Contexto histórico
Hatshepsut fue una reina egipcia que, tras la muerte de su esposo, asumió la regencia de su hijastro, Tutmosis III, mientras éste aún era un niño.
Con el paso del tiempo, Hatshepsut tomó el título de faraón y gobernó como una de las pocas mujeres en la historia de Egipto.
No existen relatos de milagros que hayan facilitado su ascenso al trono; su poder se basó en la política, el apoyo religioso y la legitimación tradicional.