1. Proveedor y jefe de familia
El principal deber de los hombres era sustentar económicamente a su familia, ganando un salario, gestionando las finanzas del hogar y garantizando el bienestar material de esposa e hijos. La norma era que trabajaran en el ámbito público, ya fuera en profesiones o en oficios.
2. Autoridad patriarcal
La sociedad victoriana era patriarcal: los hombres ocupaban los puestos de poder dentro del hogar y en la esfera pública. Se les consideraba los tomadores de decisiones y se esperaba que las mujeres se sometieran a su autoridad. Esta estructura se reflejaba en la política, el trabajo y el sistema legal.
3. Caballero cortés
Se esperaba que los hombres mostraran un comportamiento caballeresco: respeto, educación y protección hacia las mujeres. Este ideal influyó en la etiqueta social, obligando a los hombres a ofrecer ayuda y a comportarse con cortesía.
4. Contención emocional
La norma imponía una actitud estoica y racional. Mostrar emociones en público se consideraba poco masculino; los hombres debían mantener la calma y la lógica.
5. Roles según la clase social
Los deberes variaban según la posición social:
- Clase alta: educación formal y profesiones como derecho, medicina o política.
- Clase media: actividades empresariales, comercio y oficios cualificados.
- Clase obrera: trabajos manuales o no calificados.
6. Clubes de caballeros
Los clubes exclusivos eran espacios clave para los hombres de la alta sociedad, donde socializaban, establecían contactos y debatían temas políticos e intelectuales.
7. Deporte y actividades al aire libre
Se fomentaba la práctica de la caza, la pesca, la equitación y otros deportes, considerándolos esenciales para demostrar la virilidad y la capacidad física.
8. Paternalismo en el trabajo
En la industria, los hombres solían ocupar cargos de supervisión sobre mujeres y jóvenes trabajadores, adoptando una actitud paternalista que pretendía “proteger” y orientar a sus subordinados.
Es importante señalar que no todos los hombres se ajustaron a estos roles de forma rígida; existían variaciones individuales. No obstante, estas normas culturales fueron determinantes para definir el papel masculino en la sociedad victoriana.