Durante la era victoriana (1830‑1900) en Inglaterra, el trabajo infantil era una práctica generalizada y profundamente arraigada, impulsada por múltiples factores interrelacionados.
1. Industrialización y necesidad económica
La rápida industrialización generó una gran demanda de mano de obra barata. Las familias pobres, sin recursos, enviaban a sus hijos a fábricas, molinos y minas para complementar el ingreso familiar.
2. Ausencia de legislación protectora
En los primeros años de la Revolución Industrial existían escasas leyes que protegieran a los menores. Sólo a finales del siglo XIX comenzaron a aprobarse normas que regulaban el trabajo infantil.
3. Ley de Pobres y casas de trabajo
La Ley de Pobres de 1834 imponía un régimen estricto en las casas de trabajo, donde los pobres aptos, incluidos niños, debían trabajar para recibir asistencia. Muchos eran entregados como aprendices a negocios locales, quedando expuestos a abusos.
4. Actitudes sociales
Se creía que el trabajo forjaba carácter, incluso en los más jóvenes. El esfuerzo era considerado una virtud y se pensaba que los niños debían aprender disciplina y responsabilidad desde temprana edad.
5. Roles de género
Las niñas de familias pobres solían trabajar como sirvientas domésticas, mientras que los niños se empleaban en minas, fábricas textiles y oficios callejeros, perpetuando el ciclo del trabajo infantil.
6. Sistema de aprendizajes
Muchos niños eran entregados como aprendices para aprender un oficio. Con frecuencia, estos aprendizajes eran explotadores, con jornadas largas, condiciones duras y castigos físicos.
7. Falta de educación y oportunidades
El acceso a la educación era limitado para la mayoría de los niños de clase trabajadora. Las familias consideraban el trabajo una necesidad más que una alternativa educativa.
El trabajo infantil en la época victoriana representó un grave problema social, exponiendo a los menores a entornos peligrosos, largas jornadas y escasas garantías. Solo tras décadas de lucha de reformadores, activistas laborales y ciudadanos comprometidos se lograron leyes y su aplicación, lo que condujo al declive y, finalmente, a la erradicación de estas prácticas explotadoras.