Los ninjas y los samuráis nunca compartieron el mismo templo. Cada grupo pertenecía a una clase social distinta y cumplía funciones diferentes dentro de la sociedad japonesa.
Diferencias de origen y propósito
Los ninjas se especializaban en el sigilo, la infiltración y el espionaje. Su entrenamiento estaba orientado a la recopilación de información y a la realización de operaciones encubiertas.
En cambio, los samuráis constituían la clase guerrera oficial del país. Su deber era defender el honor de su señor feudal, participar en batallas y seguir el estricto código del bushidō.
Debido a estas diferencias estructurales y a sus roles opuestos, no existía una práctica de compartir templos o espacios sagrados entre ambos grupos.