En el comienzo del siglo XX, la alta sociedad de numerosos países disfrutaba de comidas opulentas que mostraban una gran variedad de ingredientes y técnicas culinarias. A continuación, se presentan los alimentos más habituales en la mesa de la élite en 1901:
Aperitivos
- Delicados hors d'oeuvre como caviar, salmón ahumado y blinis.
- Pequeños canapés coronados con foie gras, trufas u otros ingredientes lujosos.
- Ostras Rockefeller o almejas Casino.
Sopas
- Consomé o caldo claro con guarniciones finas, como verduras en juliana o tiras de carne.
- Sopas cremosas como bisque de langosta o vichyssoise.
- Sopa de tortuga, una delicadeza reservada para ocasiones especiales.
Platos principales
- Carnes elaboradamente preparadas: rosbif, cordero o aves de caza como faisán o urogallo.
- Exquisitos platos de pescado: lenguado a la meunière, rodaballo o langosta.
- Salsas complejas y acompañamientos con trufas, champiñones y vinos selectos.
Guarniciones
- Espárragos al vapor, judías verdes o alcachofas frescas.
- Platos de patata como pommes Anna o gratín dauphinois.
- Ensaladas elaboradas con hojas mixtas, hierbas frescas y aderezos de aceite de oliva y vinagre de calidad.
Postres
- Pastelería sofisticada: mil hojas, éclairs o profiteroles.
- Pasteles y tartas ricas, como génoise de chocolate, tartas de fruta y merengues.
- Helados y sorbetes acompañados de frutas frescas y jarabes.
En conjunto, la élite de 1901 se entregaba a una variada gama de alta cocina, preparada con los mejores ingredientes y la maestría de chefs consumados.