Uso de las catapultas en la Edad Media
Las catapultas, también conocidas como máquinas de asedio, eran empleadas durante la época medieval para lanzar proyectiles contra fortificaciones enemigas. Su objetivo principal era romper, derribar o debilitar castillos, murallas, torres y puertas, allanando el paso a las tropas invasoras.
Como armas ofensivas de gran potencia, las catapultas podían cambiar drásticamente el rumbo de un asedio o una batalla. Eran capaces de arrojar enormes piedras, a veces de más de 45 kg (100 lb), así como otros objetos pesados, a gran distancia, provocando daños considerables en las estructuras defensivas.