Durante la época colonial, el bordado era una habilidad esencial que aprendían desde pequeñas las niñas de todos los estratos sociales.
¿Qué se bordaba?
El repertorio incluía:
- Prendas de vestir: blusas, delantales y vestidos.
- Textiles domésticos: manteles, servilletas, sábanas y pañuelos.
- Objetos decorativos: muéstrales (muestras de bordado), tapices y colgantes de pared.
Motivos más frecuentes
Los diseños reflejaban la vida cotidiana y las influencias culturales de la época:
- Flores y frutos, inspirados en la naturaleza local.
- Animales como pájaros, conejos y peces.
- Escenas religiosas, muy demandadas para artículos de uso familiar.
- Patrones geométricos y motivos ingleses, que llegaban a través de los patrones importados.
Importancia del bordado
Esta práctica se transmitía de madre a hija, convirtiéndose en una forma de expresión artística y en un medio para realzar la belleza y el valor económico de los textiles. Además, el dominio del bordado podía mejorar las perspectivas de matrimonio de la joven, al demostrar su habilidad y dedicación.
En resumen, el bordado colonial combinaba tradición, creatividad y utilitarismo, dejando un legado visible en los museos y colecciones familiares de hoy.