Los barones medievales dedicaban su tiempo libre a diversas actividades que combinaban entrenamiento, ocio y prestigio.
Caza
La caza era una de las aficiones más populares entre los barones. Además de servir como entrenamiento físico, les proporcionaba alimento para su séquito. Solían cazar en los bosques cercanos a sus castillos, y a veces se aventuraban en los bosques reales para obtener presas más abundantes.
Justas
Las justas consistían en torneos donde los caballeros se enfrentaban a caballo con lanzas. Era un deporte peligroso que provocaba numerosas heridas y, en ocasiones, muertes. Los barones participaban con frecuencia en estos torneos y algunos alcanzaron renombre por su destreza en la pista.
Halconería
La halconería permitía a los barones entrenar aves rapaces para cazar presas pequeñas. Muchos mantenían halcones y azores, llevándolos a los campos y bosques cercanos para la caza aérea.
Pescado
La pesca también era una afición extendida. Los barones pescaban en ríos y lagos cercanos, e incluso en el mar. Utilizaban redes, trampas y cañas para capturar una variedad de peces.
Banquetes
Organizar banquetes era una forma de mostrar poder y generosidad. Invitaban a amigos, familiares y vasallos, sirviendo platos elaborados y a menudo acompañados de músicos y otros artistas.
Lectura y escritura
Algunos barones sabían leer y escribir y disfrutaban de la literatura. Sus castillos contaban con bibliotecas donde consultaban obras de historia, religión y poesía.