Arte barroco (1600‑1750)
1. Movimiento dinámico y dramatismo
El arte barroco se caracteriza por la energía, el movimiento y el dramatismo. Los artistas emplean composiciones dinámicas, fuertes contrastes de luz y sombra (claroscuro) y gestos exagerados para generar tensión y emoción.
2. Temáticas religiosas e históricas
Las obras barrocas ponen el foco en relatos bíblicos, la vida de los santos y acontecimientos históricos, con el objetivo de transmitir mensajes morales y espirituales y fomentar la devoción.
3. Teatralidad e ilusión
Se busca crear una sensación de ilusión y teatralidad mediante iluminación dramática, técnicas trompe‑l’oeil y escenarios elaborados que envuelven al espectador.
4. Naturalismo y realismo
Aunque la escala es grandiosa, los artistas estudian la anatomía humana, las expresiones faciales y los detalles naturales para lograr una representación realista.
5. Retratos barrocos
El retrato es un género destacado que refleja estatus, riqueza y poder, capturando la personalidad del sujeto.
Arte rococó (1700‑1780)
1. Gracia, elegancia y frivolidad
El rococó se distingue por su ligereza, elegancia y tono juguetón, con formas delicadas, colores pastel y ornamentación suntuosa.
2. Temas seculares y vida cotidiana
Se representan el amor, el romance, escenas pastorales y los placeres de la vida aristocrática, celebrando el ocio y el lujo.
3. Capricho y humor
El estilo incorpora elementos de sorpresa, fantasía y humor, creando composiciones divertidas y desenfadadas.
4. Paisajes pastorales y naturaleza idealizada
Los artistas rococó dibujan paisajes idílicos y escenas campestres, ofreciendo una escapatoria de la vida urbana.
5. Interiores y artes decorativas
El rococó influye también en la decoración interior: muebles, tapices, porcelana y otros objetos se caracterizan por su ornamentación exuberante.
Ambas épocas reflejan los cambios culturales, sociales y religiosos de su tiempo.