El tamaño de una vivienda romana dependía del nivel de riqueza y del estatus social del propietario.
Tipos de casas romanas
Insulae (viviendas multifamiliares)
Las insulae eran edificios de cuatro o cinco pisos con un patio central. Cada piso se dividía en pequeños apartamentos de una o dos habitaciones, a menudo muy estrechos y con condiciones higiénicas precarias.
Domus (residencias de élite)
Las domus, mucho más espaciosas, contaban con un amplio atrio central rodeado de salas. El atrio servía para recibir a los invitados y como punto de encuentro familiar. Alrededor había dormitorios, comedores, cocinas y baños; las domus más grandes podían ocupar una manzana entera y contar con decenas de habitaciones.
Ejemplos de dimensiones
- Insula pequeña: aproximadamente 6 m de ancho por 12 m de largo, con apartamentos de unos 10 m².
- Insula mediana: unos 15 m de ancho por 30 m de largo, con apartamentos de alrededor de 45 m².
- Domus grande: cerca de 30 m de ancho por 60 m de largo, alcanzando una superficie total de unos 1 800 m².
En definitiva, el tamaño de la casa reflejaba la fortuna y el poder del propietario: cuanto mayor la vivienda, mayor la riqueza y la influencia.