Recuperar Jerusalén de manos de Saladino
Después de que los musulmanes reconquistaran Jerusalén en 1187, muchos cristianos europeos sintieron que era una obligación sagrada volver a tomar la ciudad.
Alianzas y ambiciones políticas
Algunos cruzados buscaban fortalecer su posición política o asegurar pactos con otros monarcas, creyendo que la Tercera Cruzada les ayudaría a lograrlo.
Fervor religioso
La devoción profunda y la percepción de un deber sagrado impulsaron a numerosos participantes a luchar por la liberación de la Tierra Santa.
Aventureros y buscadores de fortuna
Para ciertos individuos, la cruzada representaba una oportunidad de aventura, emoción y la posibilidad de obtener riquezas mediante el saqueo de territorios conquistados.
Escapismo y búsqueda de un nuevo comienzo
Algunos vieron la cruzada como una vía para huir de problemas personales, deudas o situaciones difíciles, buscando una nueva vida en la Tierra Santa.