Material de escritura en la antigua Mesopotamia
En la Mesopotamia milenaria, los escribas utilizaban principalmente tabletas de arcilla, un recurso abundante y resistente al clima de la región. Estas tabletas se modelaban en distintos tamaños, generalmente rectangulares o cuadradas, a partir de un bloque de arcilla que se aplanaba, se uniformaba y se alisaba para crear una superficie adecuada para escribir.
El cálamo y el sistema cuneiforme
Para inscribir los caracteres, los escribas empleaban un cálamo, una herramienta afilada y en forma de cuña. Sosteniendo el cálamo en ángulo y variando la presión, se presionaba la punta contra la arcilla blanda, formando los signos cuneiformes, símbolos wedge‑shaped que representaban sonidos o sílabas.
El cálamo también podía dejar marcas adicionales, como hendiduras o líneas, para indicar palabras, números o anotaciones especiales.
Secado y conservación
Una vez grabado el texto, la tableta se dejaba secar al sol o se cocía en un horno para endurecerla, lo que aseguraba la permanencia del escrito durante siglos.
Usos de las tabletas de arcilla
Estas tabletas se empleaban para una amplia gama de actividades: registros administrativos, documentos legales, textos religiosos, conocimientos científicos y obras literarias, como la célebre Epopeya de Gilgamesh. Aunque la arcilla fue el soporte más típico en Mesopotamia, otras civilizaciones antiguas —por ejemplo, los griegos, romanos y chinos— también utilizaron este material para escribir.