El comercio atlántico de esclavos transportó aproximadamente 12,5 millones de personas desde África a América entre los siglos XVI y XIX.
Regiones de origen
La gran mayoría de los esclavos provenía de África occidental y central, con un número menor procedente de África oriental y meridional.
Principales áreas de captura
- Bahía de Benín (actual Nigeria, Benín y Togo): más del 20 % del total.
- Senegambia (actual Senegal, Gambia, Guinea‑Bissau y Guinea).
- Costa de Oro (actual Ghana).
- Costa de los Vientos (actual Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil).
Composición demográfica
Los hombres constituían la mayoría y eran empleados en labores agrícolas, minería y otras industrias.
Las mujeres, en su mayor parte, trabajaban como servas domésticas o concubinas.
Los niños a veces eran vendidos por separado de sus padres para ejercer trabajos forzados o servir en los hogares.
Impacto del comercio
El comercio atlántico de esclavos devastó a África tanto demográficamente como económicamente. La pérdida masiva de población provocó disminuciones significativas en varias regiones y la interrupción de rutas comerciales generó una profunda crisis económica.
En América, la trata de esclavos moldeó la economía de plantaciones y consolidó la institución de la esclavitud, dejando una huella duradera en la sociedad y la cultura del continente.