Los matrimonios en la época del Imperio romano
Durante la República romana, los matrimonios ya se celebraban en templos paganos. Sin embargo, a partir del siglo IV d.C., cuando el Imperio adoptó el cristianismo como religión dominante, los cristianos comenzaron a realizar sus ceremonias dentro de las iglesias.
Estas ceremonias cumplían una doble función: por un lado, constituían el rito religioso del matrimonio; por otro, servían como contrato civil reconocido por la autoridad.
El impacto del decreto de Justiniano I
El emperador Justiniano I (527‑565) reforzó el control estatal sobre la vida social al promulgar que, para que un matrimonio tuviera validez legal en el Imperio bizantino, debía celebrarse en una iglesia y contar con la bendición de un sacerdote. A partir de entonces, los matrimonios civiles sin la intervención eclesiástica dejaron de ser reconocidos oficialmente.