Introducción
Hace unos 9 000 años, los habitantes de Çatalhöyük —una de las primeras comunidades agrícolas de gran tamaño— experimentaron algunos de los peligros que hoy asociamos con la vida urbana moderna.
El sitio arqueológico
Çatalhöyük, situada en el centro‑sur de la actual Turquía, estuvo habitada entre c. 7100 y 5950 a.C. Las excavaciones, iniciadas en 1958, abarcan 13 ha y revelan más de 21 m de depósitos que cubren 1 150 años de ocupación continua.
En su apogeo, la población alcanzó entre 3 500 y 8 000 personas, viviendo en casas contiguas sin espacios entre ellas y accediendo a los techos mediante escaleras.
Alimentación y salud dental
El análisis químico de los huesos muestra una dieta basada en trigo, cebada y centeno, complementada con plantas silvestres y proteínas de ovejas, cabras y animales no domesticados. El ganado bovino apareció sólo en el periodo tardío.
Esta alimentación rica en granos provocó caries dental en entre el 10 % y el 13 % de los dientes adultos, una de las primeras manifestaciones de las “enfermedades de la civilización”.
Movilidad y cambios ambientales
El estudio de la morfología de los huesos de las piernas indica que, en el periodo tardío, los habitantes caminaban significativamente más que los del inicio, lo que sugiere que la agricultura y la ganadería se desplazaron fuera del núcleo del asentamiento.
Los investigadores atribuyen la eventual desaparición de Çatalhöyük a la degradación ambiental y al cambio climático, que obligaron a la población a buscar recursos como leña en lugares más lejanos.
Enfermedades infecciosas
Hasta un tercio de los restos del periodo temprano presentan signos de infecciones óseas, probablemente provocadas por la alta densidad poblacional y la escasa higiene.
Vivienda y condiciones sanitarias
Las casas estaban construidas una junto a otra, con paredes y suelos a menudo enlucidos con arcilla. Aunque los residentes mantenían los suelos limpios, los análisis revelaron rastros de materia fecal humana y animal en paredes y suelos.
Violencia y traumatismos
En una muestra de 93 cráneos, más de una cuarta parte (25 individuos) mostraron fracturas curadas; 12 de ellos fueron víctimas de múltiples golpes. Las lesiones, típicamente en la parte superior o posterior de la cabeza, son compatibles con impactos de objetos redondos duros, como bolas de arcilla encontradas en el sitio.
Más de la mitad de los afectados eran mujeres (13 mujeres y 10 hombres), lo que sugiere dinámicas de violencia interna.
Patrones de enterramiento
La mayoría de los fallecidos fueron sepultados en fosas dentro de los cimientos de sus propias casas. Sorprendentemente, los análisis dentales indican que los individuos enterrados bajo el mismo techo no estaban biológicamente relacionados, lo que plantea interrogantes sobre la estructura familiar de la comunidad.
Conclusiones
El estudio, publicado el 17 de junio de 2019 en Proceedings of the National Academy of Sciences por un equipo internacional de bioarqueólogos liderado por Clark Spencer Larsen, muestra cómo la transición de un estilo de vida nómada a una vida sedentaria generó los primeros problemas urbanos: hacinamiento, enfermedades, violencia y presión ambiental.