Descubrimiento del cráneo
Un equipo liderado por Yohannes Haile‑Selassie (Museo de Historia Natural de Cleveland) y Stephanie Melillo (Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva) anunció el hallazgo del primer cráneo de Australopithecus anamensis en el yacimiento de Woranso‑Mille, en la región de Afar, Etiopía.
El fósil, datado en aproximadamente 3,8 millones de años, ocupa una franja temporal entre 4,1 y 3,6 millones de años, periodo en el que A. anamensis dio origen a A. afarensis, la especie a la que pertenece “Lucy”.

Contexto geológico y ambiental
El cráneo se encontró en los depósitos arenosos de un delta donde un río desembocaba en un lago. El río provenía de las tierras altas del altiplano etíope y el lago se formó en una zona de bajo relieve creada por la actividad del Rift de Afar.
El análisis de polen fósil y restos químicos de plantas y algas indica que la cuenca lacustre era mayormente árida, aunque había zonas boscosas a lo largo del delta y de las riberas del río.

Importancia evolutiva
El cráneo muestra que A. anamensis y A. afarensis coexistieron durante unos 100 000 años, lo que contradice la idea tradicional de una transición lineal entre ambos ancestros.
Según Haile‑Selassie, “esto representa un cambio en nuestra comprensión de la evolución humana durante el Plioceno”.
Características faciales inéditas
Gracias al estado casi completo del cráneo, los investigadores identificaron rasgos faciales nunca antes observados en la especie. El individuo presenta una combinación de rasgos primitivos y derivados, algunos similares a los de Ardipithecus y Sahelanthropus, y otros propios de A. afarensis.
Melillo señaló que “el hallazgo cierra una gran brecha morfológica entre los ancestros más antiguos, de unos 6 millones de años, y especies como Lucy, de entre 2 y 3 millones de años”.
Repercusiones cronológicas
El estudio confirmó que el frontal de “Belohdelie”, previamente atribuido a A. afarensis, pertenece realmente a esa especie, extendiendo su registro más antiguo a 3,9 millones de años. Al mismo tiempo, la fecha más reciente de A. anamensis se desplaza a 3,8 millones de años, evidenciando la superposición temporal mencionada.
Los resultados fueron publicados en dos artículos de la revista científica Nature después de 15 años de trabajo continuo en el sitio.